Mantas en Compañía

El crucerismo no sólo aporta beneficios al comercio local, también a los que ponen la manta incluso en festivos

Es domingo en Cádiz. Una mañana soleada, a la espera de otra borrasca. En el muelle, más allá del cochambroso edificio protegido de Puerto América, destaca el porte señorial de un crucero de Mediterranean Shipping Company. Los cruceristas pasean por la carrera oficial y sus aledaños, donde encuentran muchos comercios cerrados y la mayoría de los bares abiertos. En la calle Compañía, delante de Tinoco (que respeta el descanso dominical), una pareja de la Policía Local presta servicios de vigilancia, y seguridad ciudadana a los confiados paseantes.

A la derecha de los agentes, en la misma calle Compañía, cerca de Arbolí, hay varias mantas tendidas en el suelo, donde un grupo de africanos ofrece zapatillas deportivas falsificadas de Nike, Adidas, Reebook y New Balance. A la izquierda de los agentes, ya en la plaza de las Flores, hay varias mantas tendidas en el suelo, donde un grupo de africanos ofrece zapatillas deportivas falsificadas de las mismas marcas. A los que se añaden, enfrente, otro grupo de africanos que ofrecen zapatillas de Nike y Adidas, así como camisetas de esas marcas y de Vans.

Una muchacha, de gaditano aspecto, está preguntando por unas zapatillas de Nike, cuando observa (con mal disimulado enfado) que el propietario de la manta levanta el campamento, y se va sin efectuar la transacción comercial. Resulta que los dos agentes de la Policía Local, en su ronda rutinaria, han comenzado a andar en dirección hacia la plaza de las Flores. Puede que vayan hacia el Baratillo de los domingos, que se encuentra en plena efervescencia.

Pasan de largo por la plaza, donde ya no hay mantas. Dos minutos después, vuelven las mantas. La muchacha de gaditano aspecto, por fin, compra unas zapatillas falsas de Nike para practicar running o senderismo urbano, o salir arreglaíta. Al lado, en la terraza del Andalucía, hay un grupo de cruceristas del MSC, con aspecto de guiris de manual, que han presenciado la escena costumbrista (antes, durante y después de la patrulla) y están comentando el episodio, entre carcajadas. Uno de ellos se levanta de la silla y compra unas zapatillas de Adidas.

El crucerismo no sólo aporta beneficios al comercio local, sino también a los que ponen la manta incluso en festivos, y a las mafias que están detrás de esas falsificaciones, cuyos vendedores son el eslabón más débil de la cadena. Los de Podemos plantearon legalizarlo en el Parlamento, tras lo que ocurrió en Lavapiés. En Cádiz, por ahora, no se ha llegado a tanto. Sólo es un chollo que se integra a su manera en el paisaje.

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