Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Manaute

MIGUEL Manaute murió el viernes a los 65 años. Fue el primer consejero de Agricultura de la Junta, en 1982, en el jovencísimo Gabinete del presidente Escuredo. Fue también consejero del presidente Borbolla hasta su caída en 1990. Se trataba del hombre que puso en marcha la ley de reforma agraria, aprobada por el Parlamento andaluz en 1984, que se aplicó con dificultad frenada por la protesta y los recursos judiciales de la patronal Asaga. Antes y después de la Junta, Manaute fue muchas cosas en la vida. Pero en todas dejó la imagen de hombre serio, juicioso y bueno.

Parece un recurso clásico, pero no lo es. Conocí a Miguel a finales de los 70, cuando era un joven dirigente agrario de UAGA. Una época curiosa, en la delegación del Ministerio de Agricultura era difícil conseguir datos técnicos o estadísticos y surgieron las organizaciones agrarias profesionales. Asaga era la más potente, pero Miguel era frecuentemente consultado sobre cultivos o política agraria por los jóvenes periodistas de entonces. Era un hombre preparado, moderado, tranquilo, como creo que demostró después en su vida pública. También didáctico, le gustaba que sus interlocutores aprendieran sobre agricultura, no pasar cuatro datos. Subrayo su moderación, a pesar de que la reforma agraria levantó pasiones hace un cuarto de siglo.

Coincidimos en Bruselas en los 90. Y recuerdo de manera particular nuestro último encuentro, en octubre de 2007, cuando ya había dejado la Alcaldía de Arahal. Fue en el Diario de Sevilla, para hablar, con la perspectiva del tiempo, de la reforma agraria, con Pepe Bohórquez, que tanto la combatió desde Fasaga, y el antiguo líder jornalero Paco Casero. Los reunidos no se pusieron de acuerdo sobre el pasado, pero sí sobre el futuro. Manaute era un hombre de campo, que amaba la agricultura como un oficio imprescindible para nuestro sistema de vida. A modo de epitafio, recojo una frase suya de aquel debate: "Hay que cambiar la imagen que se ha instalado en la Unión Europea, de que el agricultor es un pedigüeño, un contaminador y un parásito social". Ninguno de sus adversarios de los 80 discutiría este pensamiento.

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