Editorial

Málaga se sube al tren y Cádiz no

HOY es un día histórico para Málaga y para Andalucía. La capital de la Costa del Sol quedará conectada por tren con Madrid en un trayecto de dos horas y media. Málaga entra en el selecto club de las ciudades europeas que disponen de infraestructuras propias del siglo XXI y, por tanto, el abanico de posibilidades que le se abre para competir en igualdad de condiciones con las zonas más desarrolladas es ahora mismo ilimitado. No son utópicas las expectativas de negocio y turísticas que desde hoy se abren paso en la provincia malagueña. Es, por tanto, la hora de felicitarlos. Ha transcurrido una década desde que la entonces consejera de Economía y hoy ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, recuperara el desafío de este viejo anhelo desde la Junta de Andalucía. Un guante recogido por la entonces alcaldesa, Celia Villalobos, quien forzó el respaldo del Gobierno de Aznar al anunciar que no se presentaría a la reelección en 1999 si no obtenía ese apoyo. Ahora otro Ejecutivo, presidido por Zapatero, conduce hasta la estación final las obras iniciadas en la legislatura anterior. Visto desde Cádiz, la llegada del AVE a Málaga produce una sana envidia, pues lo lógico sería que a esta provincia hubiera llegado antes, teniendo en cuenta que era técnicamente más fácil. Hace ya 15 años de la llegada del tren de alta velocidad a Sevilla, pero en ese tiempo los gobiernos sucesivos del PSOE y el PP no fueron capaces de terminar los 100 kilómetros de vía necesarios para que el tren de alta velocidad llegara hasta Cádiz. A pesar de que debe prestar servicios a una zona de influencia de Jerez y la Bahía en la que viven unas 700.000 personas, incluidos sus entornos, la lentitud de las obras y los tejemanejes políticos -como la polémica del soterramiento de Puerto Real- han impedido que el AVE ya esté en Cádiz. También hay que decir que la sociedad gaditana, distraída con otras batallitas, no ha sido capaz de exigir con suficiente contundencia que la alta velocidad llegara antes, pese a que es vital para el desarrollo. Al menos queda el consuelo de que estará para el Bicentenario de 2012, si no se vuelve a retrasar.

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