EL ALAMBIQUE

Luis / Hiniesta

Licencias y disciplina

PASA el tiempo y no pasa nada, solo pasa el tiempo perdido. A estas alturas de la historia me parto de risa con quienes tratan de animar con su búsqueda del vaso medio lleno. El vaso de esta ciudad está agujereado, y como no es posible cambiar de vaso, al meno se deben taponar solidamente los agujeros.

Desgraciadamente lo malo es frecuente, abundante, costoso, e irreparable. Pacientemente espero la continuidad del proceso de cambios en jefaturas iniciado por el nuevo gobierno municipal. Tras Suvipuerto, Impulsa, y Serecop, se puede pensar en los/as siguientes de la lista, y pienso en el funcionario jefe del servicio de licencias y disciplina urbanística, también director cesado del fracasado proceso de revisión del PGOU. Viendo la larga lista de escándalos urbanísticos en la ciudad no parece que las competencias de licencias y disciplina brillený. Con referencia al PGOU, su buen orden depende en gran medida del jefe de licencias y disciplina urbanística, y a vueltas con los escándalos urbanísticos no existen dudas de cuánta gloria cubre al gobierno municipal que nombró al mismo funcionario para la dirección del proceso de revisión del PGOU. Juzguen ustedes los hechos.

Pensando en el plan renove municipal de jefaturas y chiringuitos, animo a resanar el mal uso de competencias delegadas, de perversas libertades que han podido alimentar obras y dichos, y de cuantos abandonos han existido en las obligaciones comprometidas por y para el cumplimiento de las reglas establecidas que mantienen el orden. En la función pública la asignación de tareas no es exclusiva ni vitalicia, y en pro del interés público y general corresponde al Gobierno municipal elegir a quines manifiesten mejores actitudes y aptitudes, o como poco remover a quienes manifiesten tener las menores.

La administración de Justicia también debe obrar, y estoy seguro que lo hará, pero más cerca de lo punible encontramos la evaluación de trabajos que pagan y padecen la ciudadanía, y ahí se debe ser competente.

El camino se ha iniciado, la meta sigue siendo la misma, luego se debe continuar.

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