Crónica personal

Alejandro V. García

Juguete caro

Ala vista de la conflictiva experiencia acumulada por el Consejo Audiovisual de Andalucía, que se sustanció el martes con la dimisión (lógica, inevitable) de su presidente, Manuel Ángel Vázquez Medel, habría que considerar cuál ha sido la misión principal del órgano, si velar por el cumplimiento del equilibrio y la calidad de los programas de las radios y televisiones que emiten desde la comunidad o el de reproducir con fidelidad las trapacerías y embrollos de la actividad política y parlamentaria andaluza. La historia reciente del consejo es un calco de las rivalidades partidistas que se escenifican cotidianamente en el Parlamento. ¿Cuál es la ganancia que obtenemos los andaluces, más allá del sombrío espectáculo que suscitan las luchas de los consejeros, de disponer de un órgano que duplica la confrontación partidista y se atiene rigurosamente a ella en su funcionamiento convencional? Ninguna. El consejo, más bien, parece un juguete caro inventado por el PSOE para barnizar la gestión de Canal Sur con el pretexto de una discutible misión de supervisión deontológica.

El consejo proclama en una larga y enfática parrafada que una de sus misiones fundamentales consiste en "convertirse en un referente social de prestigio (sic) en el ámbito audiovisual, con el fin de garantizar la libertad de expresión, el derecho a la información veraz y la pluralidad informativa". Desde un punto de vista declamatorio, el precepto suena estupendamente, pero si se compara con la relación de conflictos improductivos que han jalonado su breve historial, y que han delineado su auténtico perfil, el énfasis se convierte en prosopopeya. ¿Para qué necesitamos un consejo audiovisual los espectadores andaluces si su independencia está comprometida y cualquier votación se resuelve con arreglo a las estrictas cuotas de representación de los partidos? ¿Ha mejorado Canal Sur desde que existe el consejo?

Teóricamente el consejo tiene competencias sobre todos los programas emitidos desde Andalucía, pero en la práctica el ámbito político que interesa es el de Canal Sur. Es aquí, y sólo aquí, donde sus opiniones cobran sentido, pero sentido político. Aunque en teoría sus atribuciones podrían ser mayores en la práctica se circunscriben al de un órgano de (dudoso) control de las radios y televisiones públicos. Un control que, cuando versa sobre la mesura y equilibrios en la información política, se transforma en un avispero que sólo interesa a los partidos y a sus comisionados. Hace meses, en un encuentro con Vázquez Medel y sus consejeros, uno de ellos nos corrigió. No eran consejeros en representación de los partidos sino propuestos por ellos. Qué ingenuidad.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios