Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Italia avisa

La UE puede enfrentarse a un periodo de desafección de todo color. Italia puede ser pionera en este proceso

Tuve la oportunidad de conocer el norte de Italia, años antes y después del Mundial del 82 que ganaron precisamente los italianos a Alemania en la final de Madrid. El padre de la chica con quien yo salía resultó ser un muy próspero proveedor de motores para la industria alemana, algo que a primera vista podría ser comparable a que una empresa de Brandemburgo le suministrara la mozzarella a una pizzería del Trastevere. En sus instalaciones ya había robots, y a uno lo llamaban Adolf porque su trabajo consistía en mucho brazo arriba y abajo: una humorada por parte un empresario que, como tantos otros en Italia, tenía más de un cuarterón hebreo. En realidad, ese tipo de empresa industrial punta y de tamaño mediano es típica del norte de Italia. Es ésa una gran clave de su poderío económico. Es el séptimo país industrial del mundo, lo cual resulta asombroso dada la gran diferencia de riqueza entre el norte y el sur del país.

Otra clave para entender a ese país es su pragmatismo y su frivolidad: el supuesto parecido entre italianos y españoles choca con nuestra condición de seres bajo el peso de una honra que en Italia no puntúa alto -si es que puntúa- en el ranking de virtudes colectivas. Ese libertinaje con estilo es muy de ellos: hasta los antisistema ostentan allí un puntito de distinción en el atuendo. Y tiene un trasunto político que se sintetiza en una suerte de anarquía institucional. Un dato: durante 60 años de su última República, Italia ha tenido casi un gobierno por año. Y no ha dejado de ser lo que es en el mundo: innovadora por ADN, sobresaliente en el comercio. O sea, que la aparente ingobernabilidad que depararon las elecciones del domingo son algo con lo que allí saben convivir sin que la economía convulsione: al contrario, en etapas de desgobierno Italia ha crecido de manera especial.

Que la izquierda ecologista, antieuro y euroescéptica del 5 Estrellas haya ganado, aunque no podrá formar gobierno, se debe a que la Liga Norte (un caso muy catalán, aunque con menos disimulo: ellos no dejan de señalar al dinero con que se subsidia al mezzogiorno como la base de su queja) y Silvio Avefénix Berlusconi han sido muy votados también. Algo huele distinto: la gestión europea de la inmigración masiva hacia las islas del sur italiano ha generado un euroescepticismo que recorre el alma italiana, resentida por el abandono de Bruselas. La Europa comunitaria puede enfrentarse a un periodo de desafección de todo color. Italia puede ser pionera en este proceso. Como en tantas cosas a lo largo de la historia.

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