Inpútame Andreíta' es el nombre de mi callejera de este año. Iremos todos querellados que es un nuevo estado del cuerpo humano, una enfermedad que afecta a los que hacen chistes… incluso malos.

No sabemos como vamos a ir vestidos… porque en todo lo que pensamos vemos riesgo de ofender a cualquier colectivo. Ya no se puede vestir uno ni de shangüi mixto porque te enfrentas a una protesta formal de la asociación española contra el maltrato del queso en lonchas. Dicen que los quesos sufren depresión cuando se ven fundidos. Ya han puesto incluso pancartas enfrente del burguer de La Huella con el lema: "Si está fundío, ni de El Caserio me fío".

En Cádiz se está perdiendo todo. Antes el único que ponía querellas en Cádiz era Pepe Blas. Estuvo a punto de querellarse hasta con Radio Taxi pero ahora todo el mundo se querella con la misma facilidad con la que le ponen un pegotón de nata al flan de huevo de una venta.

Todo molesta y ya incluso nos van a prohibir los sueños de innn, innn. El sindicato de Enfermería protestaba el otro día por la venta de los disfraces de enfermeras en estado de muestrario de muslamen por ir en contra de la dignidad de la profesión.

La fantasía se está volviendo indigna, la risa peligrosa, el chiste no se responde con risas, sino con querellas y hacer una gracia es arriesgarte a tener enfrente tuya a cuatro tíos o tías (no me vayan a decir que no soy igualitario) con una pancarta protestando.

Ya está mal visto hasta soñar con una enfermera… con lo bueno que ha sido siempre eso para las calenturas… de los resfriaos. No te digo ná lo que pueden tardar también en protestar los sindicatos de fontaneros de pantalón caío y el el gremi de repartidores de bombonas del Bajo Yobregat.

No sé como nos vamos a vestir los de 'Impútame Andreíta', chirigota querellada y tampoco sabemos de qué vamos a escribir los cuplés. Hasta me da miedo pedir media de tortillitas de camarones el domingo en la plaza porque cualquier animalista se me encadena a mi vaso de Cruzcampo por maltrato animal en modo de fritura.

Hemos pensado que nos vestiremos de El Carota, el cuartetero que más veces visitó la "prevención" por sus coplas. Le rendiremos un homenaje ahora que un chiste, aunque sea malo, se responde con cuarto y octavo de querella… y sin adobo, que es el estado de la materia más soso del mundo. "Impútame Andreíta".

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