Calle Ancha

Alberto Ramos / Santana

Incertidumbres sobre San Sebastián

AUNQUE el proyecto se hizo público a través del Boletín Oficial de la Provincia del pasado 19 de noviembre, las alarmas sobre las rehabilitaciones a ejecutar en el camino de acceso al Castillo de San Sebastián y en el denominado Muelle del Socorro, saltaron tras un primer aviso de grupos ecologistas, principalmente AGADEN, y tras la convocatoria de una mesa redonda auspiciada por la Asociación de la Prensa, mesa por cierto donde faltó invitar a una representación oficial del Consorcio para el Bicentenario de la Constitución de 1812, entidad responsable, junto con Costas, de lo que se hará allí.

Ya conocen la historia. Olvidado, por suerte, el faraónico proyecto del gobierno municipal de construir allí un gran auditorio, se decide acometer la rehabilitación y puesta en uso de San Sebastián con un proyecto aparentemente realista y poco agresivo con lo existente. Pero la sorpresa salta cuando se conoce, a través del proyecto publicado, que la rehabilitación del Muelle del Socorro, más que serlo en estricto sentido, puede suponer una obra importante que lo amplía y lo eleva sobre lo preexistente, con actuaciones sobre la roca, rompiéndola, para hacer un canal de casi 40 metros de anchura y 200 de largo, para que pueda acceder al nuevo muelle un catamarán, que se justifica con fines turísticos y de seguridad, lo que, para los críticos del proyecto no sirve de excusa para la agresión al medio natural de La Caleta.

Si las razones esgrimidas para el Muelle son discutibles, menos convincente, aunque se justifique también, es el proyecto de transformación del "camino de acceso al Castillo de San Sebastián", que en el documento se denomina "malecón". Indica el proyecto que lo existente es agresivo con el entorno, pero en vez de presentar una propuesta de mejora, da la impresión que se aumenta el grado de agresión. El proyecto pretende hacer cuatro ampliaciones laterales que permitan el paso de vehículos -lo que podría ser discutible-, pero además el autor de proyecto sueña con pérgolas, escaleras y la ejecución de dos piscinas "naturales" construidas en la roca, que a todas luces resultan incomprensibles en una Caleta que por sí misma es la mejor piscina natural que puede existir. Y además en el proyecto se dice que los añadidos serían de acero, pero si fuera necesario se podrían ejecutar de hormigón.

Ante las críticas y dudas surgidas, desde el Consorcio se pide un voto de confianza para los autores del proyecto. Creo que, junto a esa petición de un acto de fe, es necesario que desde el propio Consorcio y desde Costas, se amplíe la información, se explique el proyecto con detalle, se depuren los adornos innecesarios -pérgolas, piscinas-, y se comprometan al máximo respeto al medio natural y cultural de La Caleta, no vaya a ser que ellos mismos resulten defraudados con una obra final irreparable.

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