El pelotazo

José / Guerrero / 'Yuyu'

Gracias, Juanma

LLEVABA yo una semana sin pegar ojo ante el temor de que en el partido de esta tarde se nos diera un mal resultado y nos metiéramos en zona de peligro. Eso fue hasta ayer, porque esta noche he dormido a pierna suelta, como hacía años que no dormía. ¿El motivo?, la llegada de la luz que te ilumina. Cuando más agobiado estaba por la posición del Cádiz y su mala racha se me apareció, como un rayo divino, unas declaraciones del entrenador de la Real Sociedad, que como apóstol bíblico declaraba en las "Cartas de San Lillo a los Carranzios", versículo 4º, escalera derecha; "En verdad os digo, hermanos, que no tengáis miedo de descender, que si vosotros estáis mal ¿como estarán los ocho equipo que tenéis por debajo?". ¡Qué bastinazo, qué sabiduría oriental!

Viene a decirnos San Lillo en este pasaje que mal de muchos, consuelo, ya no de tontos sino de carajotes. Claro que sí, si nosotros estamos preocupados, ¿cómo estará el Fuenlabrada, en la 18ª posición del Grupo I de Segunda B? Nos dice también San Lillo en otro de sus versículos epistolares que el partido de hoy no es una final, que si se pierde pues todavía quedarán cinco partidos. ¡Regocijaos, hermanos, que si perdemos esta tarde no pasa nada! Si perdemos este partido todavía quedarán cinco más y si también se pierden esos cinco todavía nos quedarán al menos 42 partidos para volver a subir.

Escuchando estas palabras está claro que el que se preocupa por el Cádiz es un sodomo o un gomorro y está condenado a los infiernos por perder la fe. La fe de San Lillo es tal que dice que el partido no es una final ni para su propio equipo. Con la victoria de ayer, el Sporting de Gijón se les pone a cinco puntos, pero no pasa nada si se pierde, por Dios, que todavía quedan cinco partidos. Seguro que los jugadores asturianos los pierden todos y los suyos los ganan.

¡Alabado sea San Lillo, que quita las preocupaciones del mundo! Esta tarde Carranza debe ser una fiesta. Gane el que gane, pierda el que pierda, al terminar el encuentro nos daremos la paz y a seguir de fiesta, que no pasa nada. Muchos aficionados habrán pensado que estas palabras de Juanma Lillo tienen como objetivo desdramatizar el partido para encontrarse un Cádiz más relajado. Qué vá, nada mas lejos de la realidad. Esto es así porque es así. Dogma de fe. Nos dice el bueno de San Lillo que "si el Cádiz tiene miedo de descender, apaga y vámonos". El cadismo no tiene por qué temer al descenso, y menos este año que todo va sobre ruedas. Es más, yo propongo que para perderle el miedo al descenso, a partir de ahora las ofrendas florales del Cádiz no se le hagan al Nazareno, sino al Descendimiento, para que nos proteja de tan maldita palabra para el cadismo. ¡No temáis, hombres de buena fe, que no pasa nada! Gracias a San Lillo todo es felicidad.

En fin, espero que los jugadores del Cádiz sean ateos y no hagan caso a estas epístolas porque una cosa es no ser cristiano y otra es no temerle al infierno. Y como hoy no ganemos a la Real Sociedad empezará a oler a brasa quemada.

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