LÍNEA DE FONDO

Pedro Manuel / Espinosa / Pespinosa@diariodecadiz.com

Fútbol para camaleones

El Cádiz hace un fútbol de mentira, lentísimo durante muchos minutos y que no hace daño a los rivales

El Cádiz hace un fútbol de mentira, lentísimo, como hecho para camaleones. Me da miedo este Cádiz. No me gustan los equipos que flojean en las áreas, que ni defienden ni atacan, que se limitan a ronronear con la pelota en los pies y la traslada inocuamente, que se descomponen al primer revés, que tiemblan cuando aparecen los silbidos. No me gusta este Cádiz. Me sigue pareciendo de Segunda B, con un entrenador de Segunda B y jugadores de Segunda B. No sé si la plantilla es de las más caras de la categoría, si es así alguien nos ha timado, pero sí tengo claro que en verano hubo que haber arrinconado la nostalgia, agradecer los servicios prestados y hacer hueco para conformar un equipo con garantías de competir en la Liga de Fútbol Profesional. Ante el Nástic el Cádiz jugó con un equipo al que si se le quita Diego Tristán resulta impropio para la categoría. Todas las comparaciones son odiosas, pero intentar encontrar similitudes entre este equipo y el que dirigió Jose González tras ascenderlo a Segunda es un imposible. Entre otras cosas porque aquel tenía un gen competitivo del que éste adolece, con futbolistas como Oli, Jonathan Sesma, De Quintana, Pavoni, Suárez y otros, como Enrique, Raúl López o Fleurquin con menos años encima. Tengo la sensación de que la temporada se torció en Benalup, que nació viciada, con mal rollo, y que éste nos acompañará hasta el final. Gracia estaba y está en su derecho de pedir mejores refuerzos, pero no si también exige renovaciones carísimas como la de Ormazábal que no se entienden teniendo en cuenta el rendimiento de un centrocampista al que cada vez le cuesta más descolgarse. Ayer se concretó el primer fichaje invernal de los varios (y buenos) que deberán llegar si el Cádiz quiere celebrar su Centenario en la Liga de Fútbol Profesional. A este equipo le sobran los experimentos y le faltan cuatro jugadores de nivel que marquen la diferencia. De lo contrario, volveremos a vernos purgando nuestras culpas. Y esta vez puede que la penitencia no sea tan benévola.

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