EL ALAMBIQUE

Pepe / Mendoza

Feliz verano

EL verano ha venido y todos sabemos como ha sido: destrozando termómetros, achicando rutinas, sosegando afanes y quehaceres. Llegó y con él, la anarquía en los relojes, los cuerpos ligeros de equipaje, la bendita algarabía de los críos celebrando el tiempo de la holganza. Vuelven, también, cada estío, palabras que navegan por el mar de la memoria: piriñaca, búcaro, mantecado, casapuerta, Virgen del Carmen, mareas de Santiago, toros en El Puerto. El pasado, dijo alguien, no está muerto: ni tan siquiera está pasado. Mi infancia son recuerdos de un baño en La Puntilla.

El verano ha venido y ya gobierna, en esta esquina del Paraíso, al ritmo de la sal y de la luz. Se deja ver, vestido de nostalgia, en las puestas de sol de Las Murallas, la playa hippie en la que nunca acaba de anochecer del todo. O alumbrando las tertulias de los patios de vecinos, ese espacio comunitario que es, como usted sabe, la patria chica del pobre. O dando un paseo, a la fresquita, por el muelle del Vapor, enarbolando la memoria del río del olvido.

¿Qué decir de rito sagrado de la siesta, esa muerte chiquita que nos asalta, violenta, tras la última tajá de sandía, resucitándonos más tarde, como resucitó El Papi en Málaga, hace ya algunos años? ¿Qué contar de esas santas cenas, sin traidores, que son las barbacoas? ¿O del ya clásico Festival de Comedias, en el que usted y su señora, habrán de asumir, otra vez, con la filosofía propia del certamen, que son los únicos que pasan por taquilla?

Un servidor se marcha hasta septiembre. El jefe de todo esto ha tenido a bien liberarme de las altas temperaturas que en esta época del año destila el Alambique, y me ha ofrecido, sin usura, un rinconcito en la playa del Suplemento de Verano de este Diario (60 Días, se llama), para que pueda seguir construyendo columnas, como castillos de arena, desde esa orilla de papel.

Pasaré por su sombrilla, los domingos a la hora del aperitivo. Nos vemos mañana mismo, si usted quiere, según se deja la caseta de información general, a la derecha. ¿El tinto?, con limón, por favor.

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