Libre directo

José / Petthenghi / Lachambre

Estratigrafía y servicio público

AÑO nuevo, vida nueva. Promesas de cambio y renovados entusiasmos. Todo quiere ser nuevo.

Bueno, casi todo: si me preguntaran qué me parecen las listas electorales de este año, diría que lo que me parecieron las de hace cuatro años y lo mismo que las de hace ocho. En efecto, todo cambia menos las listas electorales que, al parecer, se rigen por las leyes de la Paleontología.

Como soy un simplón, siempre creí que la finalidad de los partidos era la aplicación práctica de una ideología una vez obtenida la victoria electoral. Pero la tozuda realidad se empeña en demostrarme que los partidos han derivado hacia gigantescas maquinarias burocráticas cuyo objetivo principal es la autoconservación a través de la permanencia indefinida en el poder; incluso, como mal menor, en el poder de la oposición. Este afán de supervivencia se manifiesta en programas electorales como catálogos de promesas a los diversos colectivos de votantes, y sobre todo, y es a lo que iba, en unas listas electorales fosilizadas. Nadie quiere verse fuera de las listas. Estar en una lista es estar vivo. Y no estarlo, ya ves...

Así encontramos en esas listas candidatos petrificados, viejas glorias que se aferran al poder desde antes de la invención de la bombilla incandescente, vacas sagradas que ya fueron votadas por los abuelos de los nuevos electores, apellidos que evocan patriarcales sagas, tal vez coetáneas de la dinastía Ming, en las que el relevo generacional se interpreta incluyendo a los vástagos de otra vieja gloria. Más que listas electorales son láminas de estratigrafía.

Pero su servicio al ciudadano está por encima de cualquier cosa, así que creo que los electores debemos un sincero homenaje en forma de placa a todos aquellos que lleven veinticinco años en las listas. Podría encargarse el Ateneo, que para eso ya está especializado. La placa podría empezar con algo sencillito: "A la Encarnación del Sacrificio por Cádiz, Reliquia de la Democracia Trimilenaria, Mármol Insigne de la Rectitud..." y esas cosas que gustan tanto aquí. Sin olvidar en ese sentido homenaje a aquellos otros que con abnegación y nobleza, renuncian a las listas y siguen al servicio de nosotros, el pueblo. Un poné, el dimitido Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Cádiz quien ha tenido que aceptar el cargo de Coordinador de la Oficina de Comisariado Cádiz 2012 y que traducido resulta 44.750,85 euros de nada. Bueno, de todos.

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