La composición del Parlament presidido por la cagona Forcadell atentaba contra un pilar de la democracia, que el voto de un ciudadano valga lo mismo que el de cualquiera de los demás. Esto fue culpa de la Constitución y la Ley Orgánica de Régimen Electoral General de España. Estas normas incluyen factores -circunscripción electoral por provincias, porcentaje mínimo para optar a escaños y ley D'Hondt- alteradores de la realidad. Así, los independentistas gozaron de una mayoría de 72 escaños por 63 en contra. Aplicando una lista autonómica única y un reparto porcentual puro hubiera cambiado el panorama: JxSí (53), C's (24), PSC (17), CatSíqueesPot (12), PP (12), CUP (11), Unió.cat (4), Recortes-Els Verds (1) y PACMA (1). Total, 64 independentistas, 65 no independentistas y seis nuevos. Decidía el partido de Durán i Lleida, al que no veo junto a los ultras de la CUP, antidemócratas que se sirven de la democracia.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios