José De Mier Guerra

Capacha

Muchos chiclaneros sabrán que una capacha es una pequeña espuerta de esparto o palma con su tapa y cierre en la parte baja, que los jornaleros del campo llevaban prendida del hombro para portar la comida. Menos sabrán que se les llama 'hermanos de la capacha' a los Hermanos de San Juan de Dios, pues su fundador usaba este tipo de cesta para recoger las limosnas. Muy pocos serán los que sepan que este término se usa en América del sur como prisión o cárcel. Estar en la capacha se entiende algo así como 'estar en el talego'.

Aquellos chiclaneros que con alguna asiduidad hayan tenido que ir por algún motivo a la ciudad aledaña de La Isla (San Fernando) habrán podido oír cómo en ocasiones y tal vez con un poco de carácter peyorativo les llamaban capacha, dando a entender su procedencia relacionada con el campo, con lo cateto y con el jornal.

Nosotros tampoco éramos parcos a la hora de menospreciar a nuestros vecinos: se cuenta que preguntado un sereno por las personas que en un momento se encontraban en un restaurante que existió en la calle de la Vega llamado 'Las Campanillas', éste respondió: hay unos señores de Cádiz, unos muchachos de Chiclana y gente de la Isla. Era lógica esta actitud entre vecinos, pues si bien Chiclana era una villa desde 1303, la Isla no tuvo su primer Ayuntamiento hasta 1766, mientras que el nombramiento de ciudad San Fernando lo recibe de Fernando VII en 1810 y Chiclana debe esperar hasta 1876.

Los chiclaneros de antaño vieron cómo entre su pueblo y la capital Cádiz surgía una ciudad con carácter administrativo e industrial y con sueldos y salarios fijos, mientras ellos se quedaban con los desarrollos que el campo y la salina permitían y pendientes de la oportunidad del jornal, por eso también tiene su lógica en el tiempo la expresión 'qué malaje tiene la Isla que no te deja ver Cádiz'.

Tocando el tema de fondo pero utilizando en vez de capacha, zahona, en el año 1960 Lorenzo Delgado compuso un coro que se llamaba 'Los modernos campesinos' y que cantaba un pasodoble que más o menos decía: "En este pueblo hay muchas mujeres sólo pensando en poderse casar… si se le acerca algún campesino con mucho orgullo suelen despreciar… quieren conquistar al novio mejor, ellas los prefieren de las capitales, tipos de buen porte con finos modales… hoy les decimos a esas tontas, cursilonas que el campesino no solo usa zahona, bien educado y con sencillo vestir el moderno campesino hoy llega a Cádiz igual que a Madrid y si lo hacen por dinero, solo el dinero no hace feliz".

La realidad de hoy es que difícilmente se puede encontrar una familia de Chiclana que no tenga algún parentesco con alguien de San Fernando y que la misma economía engloba, para bien o para mal, a toda la Bahía. La Peña Perico Alcántara se destaca por la defensa a ultranza de la personalidad y las cosas de Chiclana al mismo tiempo que por el humor satírico de su chirigota.

Dentro de esa línea se ha propuesto dignificar el calificativo capacha como algo consustancial con Chiclana, instaurando el premio 'Capacha del año'.

Para ello el o la Capacha debe ser como la cesta usada por el agricultor, humilde, sencillo, al mismo tiempo útil y apegado a las tradiciones de la tierra, además de contener cultura, tolerancia, sentido común, cariño y orgullo por su pueblo.

El premio se instauró en el verano de 2008 y tuve el inmenso honor de ser el primer Capacha. En el verano de 2009 el título le correspondió al eminente oftalmólogo Dr. Pedro Vélez Medina.

No sé si en mi caso lo consiguieron, pero me consta que el premio está creando una vereda que conduce a resaltar los mejores principios del chiclanero.

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