LA TORRE DEL VIGÍA

Ana Rodríguez de la Robla

¿Candidez?

LO que tenía que pasar ha pasado: los del PISA nos han "pisao" el callo y nos han dejado a la altura del betún; según parece, los infantes andaluces en torno a los 15 años son los más torpes de España en el ámbito académico, o al menos los más torpes de entre las diez comunidades que se han sometido al examen de grado en estulticia educativa; no contentos con la medallita, se han posicionado incluso por detrás de los alumnos turcos. Bravo.

A quien semejante estadística le asombre será porque su reino no es de este mundo. Llevamos trabajándonos el título durante varios años -un par de décadas, por ser más precisos- ante la alarmante indiferencia de padres, pedagogos y políticos. De los docentes no hablo, que ya tienen lo suyo con ver crecer cada día la cosecha. La autoridad del profesor se ha volatilizado, el incentivo al esfuerzo no existe y los alumnos pueden pasar curso con el morral cargado de suspensos. Estos males, propios del común de los alumnos hispánicos, se acentúan en Andalucía, donde se persiguen las enseñanzas humanísticas con ensañamiento criminal. La última defenestración, como sabemos, atañe a la música: una asignatura que en sí misma prácticamente no existía ha sido barrida de la ESO por Asturiasý y Andalucía.

La Consejera de Educación, Cándida Martínez -quizá rindiendo honor a su nombre de pila- atribuye la catástrofe "al retraso histórico de la comunidad autónoma". ¿A qué retraso se refiere? El PSOE ya lleva 25 años en el ruedo político andaluz, tiempo que no ha resultado suficiente para paliar el retraso jurásico pero sí para atontar a los chicos a base de bien. A no ser que doña Cándida esté pensando en el retraso intelectual derivado de la implantación socialista de la LOGSE (y que el PP no ha enderezado en sus dos legislaturas, dicho sea de paso), allá por las mismas fechas. Asegura doña Cándida que será necesario que pasen -o sea, que la diñen, pero dicho finamente- "algunas generaciones" (¿cuántas, Dios mío?) para subir el "listón" -palabrita como anillo al dedo-. Cuán largo me lo fiáis.

Semejantes declaraciones subrayan el penoso nivel en que nos encontramos en lo académicoý y en lo político. Aunque prefiero no dilucidar si se trata de candidez, ¿o de perversidad, tal vez?

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