El bestiario

Tito / Valencia

Cambio o revolución

El diario El País, en su suplemento dominical, publicaba un magnífico artículo sobre las elecciones inglesas y se preguntaba si era necesario un cambio o una revolución. Decía que los ingleses decidirían, dada la situación inglesa, si les bastaba con votar un nuevo Gobierno o necesitarían un sistema político distinto. Y aunque el motivo y el escenario son radicalmente distintos, podemos trasladarnos a nuestra ciudad y hacernos la misma pregunta. ¿Es suficiente un cambio político en La Isla o dada la situación necesitamos construir una auténtica revolución? La pregunta es necesaria para mover voluntades y responsabilidades respecto al futuro de nuestra ciudad. Dada la situación es necesario votar o buscar una opción útil que pueda y deba tener validez en las elecciones y por lo tanto en la decisión final. O dicho de una forma mas clara, hay que elegir una opción que tenga posibilidades de gobernar y todo lo demás es perder una oportunidad de futuro. Yo creo que la situación política en La Isla ha llegado ya a unos niveles de conformismo que incluso los dos partidos que aún gobiernan la ciudad, han llegado a la conclusión de que lo mejor es dejar pasar el tiempo y esperar las próximas elecciones municipales. Esto es de una irresponsabilidad total, pero los hechos demuestran la verdad. Lo cierto y lo preocupante no es lo que ambos partidos han dejado de hacer, que es mucho, sino la herencia tanto económica como de gestión que va a dejar hipotecada la ciudad para el próximo Gobierno que gane las elecciones. Y la culpa es de los dos partidos por igual, ni PP ni PA, han sabido entender la situación que necesitaba La Isla. Ambos partidos han empobrecido aun más la ciudad a pesar de haber tenido en sus manos más de treinta millones de euros. Pero no han sido capaces de sacar proyectos de una vital importancia para nuestro desarrollo económico e industrial. PGOU y PEPRICH continúan cumpliendo trieños sin que ambos partidos logren poner de acuerdo a redactores del plan y lo que es peor, ni a los propios interesados. No se puede hacer un planteamiento político que perjudique a la ciudad, claro que no, pero tampoco se puede gobernar perjudicando a los intereses de los ciudadanos. Y la política es resultados y esto no lo entienden los que nos gobiernan. Son increíbles los años que necesitamos en esta ciudad para sacar algo adelante. La aprobación de estos dos estudios es esencial para reactivar la empobrecida actividad económica de La Isla, pero la irresponsabilidad del Gobierno municipal hace que estos proyectos con toda seguridad no sean aprobados en esta legislatura y tenga que ser el próximo Gobierno el que apruebe el PGOU y PEPRICH. Por consiguiente, el próximo partido que gane las elecciones municipales tendrá que aceptar y gestionar proyectos que no sean suyos, como son el costoso Parque de la Historia, el Edificio Administrativo, el Centro de Interpretación construido y cerrado, la terminación del Castillo, el Janer, los polígonos industriales y las deudas acumuladas por el robo y las indemnizaciones e intereses. Y además una gestión muy distinta en actividades culturales, sociales y recreativas. En definitiva, una herencia muy difícil de digerir y que hará falta muchas dosis de gestión y de capacidad de trabajo. Por lo tanto, la ciudad no solo necesita un cambio de gobierno, necesita cambiar su forma de gestionar, el modelo político y social que se ha venido desarrollando hasta ahora. Y esto sólo es posible con la responsabilidad de los ciudadanos. La ciudad es lo que sus ciudadanos quieren que sea, porque son los que tienen en su poder de decisión cambiar la situación. Es mucho lo que hay que cambiar, por eso hay que hacerse la misma pregunta que los ingleses, vale con el cambio o necesitamos una revolución.

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