La AZOTEA de

Melchor Mateo / Mmateo@ Diariodecadiz.com

Camareros sin vocación

Personas que llevan una bandeja en cualquier bar hay muchas, pero camareros con mayúsculas, pocos. Los someliers dicen que ahora casi todos los que entran en las escuelas de hostelería quieren dedicarse a la cocina y casi nadie al oficio de camarero. En cualquier bar o restaurante de andar por casa, el camarero es el primero que entra por la puerta o aquel que ha ido aprendiendo poco a poco el oficio. El problema es que para tener un buen profesional, hay que pagarlo y esto no ocurre casi nunca, ya que la precariedad campa a sus anchas. Cuando te ves a un chico al cargo de 30 mesas de una terraza y no puede más, la clientela se le echa encima y él, que cobra cuatro perras, termina por tirarte los platos en la mesa de mala manera. ¿Quién tiene la culpa? El que no haya vocaciones puede ser por muchas cosas, pero, entre otras, por la precariedad y a que es un servicio sin fiestas ni casi horarios, aunque no es la única.

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