Opinión

Willy / Doña

Cabeza fría, corazón caliente

NERVIOS a flor de piel, procesos diarreicos agudos, uñas roídas... Así anda el cadismo en vísperas de la visita del Nástic. La culpa es de todos, pero lo que sirve ahora no es cortar cabezas sino tener las cosas bien claritas para ir solventando el problema clasificatorio cuanto antes mejor.

Se ha creado un ambiente de enorme tensión y eso puede repercutir negativamente si no se acierta a mantener el equilibrio emocional aconsejable. La ansiedad suele ser mala consejera y me temo que la misma ha anidado en exceso en las mentes amarillas. Ferrando tiene más razón que un santo cuando dice que ganará quien mejor la domine. ¿Cómo se come esto? Por ejemplo, no actuando como si la victoria fuera imprescindible en lugar de muy conveniente. Si el partido está para empatarlo, hay que saber empatarlo. Si se producen determinadas circunstancias, no se puede tirar, y menos contra un rival directo, un punto que podría valer su peso en oro. La ambición desmedida, cuando no ha lugar, acostumbra a verse acompañada de un doloroso castigo.

La Liga no se acaba este domingo, para bien o para mal. Aún restan tres puntos que se antojan muy conseguibles por la costumbre de los andaluces de hacerse favores entre sí en las últimas jornadas, que no sólo los vascos manejan esas antideportivas armas. El Sevilla es club amigo y su equipo no se jugará nada. El que la ha fastidiado es el Málaga, que no podrá devolver el regalito de la pasada temporada, cuando se salvó en la penúltima jornada gracias a la escandalosa pasividad de la zaga cadista en el gol del empate, con De Quintana haciéndose el sueco sin apenas disimulo.

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