fútbol El San Fernando CD vence al Córdoba B (0-3)

EL ALAMBIQUE

Ana / Alonso

Bien, obispo, bien

SIEMPRE he creído que la información es un recurso estratégico al alcance de hasta hace poco unas cuantas personas privilegiadas. Con la revolución tecnológica, la información se ha socializado. La mundialización de la información hace que se produzca una saturación y la sobreestimulación informativa conduce a la habituación. No obstante, me siguen sorprendiendo esas noticias mal llamadas menores principalmente por que son las que hacen referencia a las cuestiones relacionadas con mujeres. Recuerdo el revuelo que se montó en El Puerto cuando hace tan solo unos años nombraron para representar a uno de los Reyes Magos a una mujer, a una legítima representante vecinal. ¿Los argumentos? Que la chiquillería se iba a desilusionar si por algún descuido, se descubría "el engaño". Claro que a la gente menuda no le importó nada cuando fue nombrado para el mismo menester Joaquín, nuestro futbolista más internacional. Recuerdo que la Cabalgata era vitoreada al grito de guaqui, guaqui, guaquiýLo normal para no reconocer a Su Majestad.

Pues bien, el mundo de las Cofradías no anda a la zaga. Su resistencia al cambio se hace patente cuando muchas de ellas se niegan a que las mujeres participen como costaleras en determinados pasos. Lo que demuestra que existe un espejismo de igualdad todavía inalcanzada, peleada y cuestionada. La última machada la ha protagonizado la Hermandad de los Dolores de Córdoba, cuyo Hermano Mayor, Manuel Herrera ha sometido a votación la expulsión de las costaleras Elisa Márquez y María Jesús Cestón. Ha ganado la desvergüenza machista pese al posicionamiento del Obispo a favor de que las hermanas ejercieran su derecho a la ciudadanía. Estos son actos inconstitucionales, pero sólo nos rasgamos las vestiduras cuando vemos un programa que nos enseña cómo ven el mundo las mujeres de Afganistán tras un burka. Los argumentos son los mismos: tradición y cultura. Y mi respuesta también es la misma: Derechos Humanos. Ninguna tradición debe impedir ejercer los derechos fundamentales a más de la mitad de la población mundial. Valientes las costaleras y valiente el Obispo por hacer valer el sentido común y pretender hacer cumplir, de momento sin éxito, el Articulo 14 de nuestra Constitución.

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