En tránsito

Eduardo Jordá

Autoimagen

LA nueva ley audiovisual va a prohibir la emisión en horario infantil de anuncios "que promuevan el culto al cuerpo y el rechazo a la autoimagen". He sacado esta información de una noticia de agencias, así que puede haber sido redactada por un becario neozelandés -o esquimal- que está haciendo sus prácticas en algún sitio, pero algo me dice que ese texto es real y que la ley ha sido redactada así, con el vocabulario de un manual de autoayuda para adolescentes con sobrepeso y trastorno bipolar trifásico.

¿Qué diablos es "el rechazo a la autoimagen"? Dios sabrá. La información explica que los anuncios que la nueva ley va a prohibir son los de cirugía estética y cremas adelgazantes, pero el concepto de "rechazo a la autoimagen" sigue siendo un misterio para mí. Googleando un poco, descubro que la autoimagen -sea lo que sea- disfruta de buena salud en internet. "La autoimagen de una persona es la representación mental más o menos estable de detalles autorreferentes", me explica la solícita Wikipedia. Otra referencia a la autoimagen me remite a una entrada que se llama "La caída del cabello y la autoimagen", con un link a la página web de cierto doctor -y conferenciante internacional- especialista en "Psicomeditación". Otra entrada me anuncia unos "Consejos para una autoimagen positiva", con un link a una editorial de temas relacionados con el epígrafe "Mística, Ciencia y Sintergética". Me apunto esta última palabra, "sintergética". A ver si un día me animo a buscar qué quiere decir.

Pero antes me convendría descifrar en qué consiste la "autoimagen". Me intriga la definición de la amable Wikipedia, esa "representación mental más o menos estable de detalles autorreferentes". Me seduce ese matiz dubitativo en la definición, ese sutil "más o menos estable" que va licuando el sentido de la frase hasta que empieza a ondular como una serpiente de agua. Stendhal decía que su ideal de estilo literario era el Código Civil de Napoleón, porque hubo un tiempo en que los legisladores eran capaces de encontrar las palabras justas para definir los hechos que ocurrían en la vida. Pero hoy eso parece imposible. Ahora vivimos en el territorio -moral y legal y político- de la "representación mental más o menos estable de detalles autorreferentes", el reino por excelencia de Zapatero y su socialismo new age (Rajoy es otro "detalle autorreferente", sólo que un poco más inestable). Y así, poco a poco, las leyes se van pareciendo a fórmulas de autoayuda como las que se anuncian en las páginas web de Mística y Ciencia y Sintergética. Da igual que nadie sepa muy bien qué es la "autoimagen". Lo importante es que ya tiene valor legal, aunque ni siquiera Dan Brown se atrevería a usarla en sus novelas.

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