Última hora Trasmediterránea anuncia la salida del ferry para esta tarde. Cerca de un centenar de personas, atrapadas en el puerto

DIARIO DE PAQUILLO

Por Francisco Fernández Peláez · Marchador

Accidentado aterrizaje en Pekín

Terminó mi retiro espiritual. Cuando los lectores lean esto ya me habré instalado en la Villa Olímpica de Pekín. Ayer concluyó mi estancia en Matsue, cogí mis maletas y ataviado con la equipación oficial de la selección española me monté en el taxi que me llevó al aeropuerto de Japón. En el Hotel Ichibata nos han despedido con un ramo de flores, parecido al que nos entregaron durante la llegada y nos han deseado toda la suerte del mundo en nuestra participación Olímpica. La llegada a Pekín fue tan impresionante como inesperada, pues me llevé un gran susto cuando el avión tocó tierra firme. La culpa fue de la dichosa polución, de la que tanto se ha hablado. Yo pensaba que estábamos todavía en el aire cuando de hecho nos hallábamos en plena pista de aterrizaje. Al parecer aquella neblina era la famosa nube de polvo que envuelve la ciudad, menudo aterrizaje.

La ciudad de Pekín impresiona. Por su arquitectura y por la amabilidad de su gente. Hay voluntarios por todas partes, dispuestos a ayudarte en un inglés prácticamente perfecto. También me llamaron mucho la atención las grandes medidas de seguridad que se pueden ver en todos los rincones de Pekín.

Sin duda estos van a ser unos de los Juegos más seguros de toda la historia. El ambiente olímpico se respira por todas partes, empiezo a estar algo nervioso pero a la vez, motivado ante la llegada de la carrera. Sólo espero, de aquí hasta el próximo sábado, seguir encontrándome tan bien como hasta ahora.

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