Tribuna libre

pascual saturio

Tu papeleta de sitio la tienes reservada

Hola Gabriel. Un beso. ¿Te acuerdas que en nuestra hermandad de la Sagrada Cena las papeletas de sitio se preparan siempre en las dos primeras semanas de Cuaresma y se entregan a todos los que vamos a formar parte de la estación de penitencia en el encuentro de hermanos y en el traslado del Señor del Milagro a su paso? Aunque las primeras semanas de Cuaresma estuvimos pidiendo por que te encontraran y te estuvimos buscando con la atención puesta en los medios de comunicación, tu papeleta la hicimos como todos los años. Aquí la tienes.

En esta semana cuarta de Cuarema te hemos visto marchar porque también tu vida la ha roto el mal, como se rompe una flor o se parte un proyecto. Estamos muy preocupados porque no todos los hombres sabemos reaccionar igual y nos gustaría mucho que también este año formaras parte de nuestra estación de penitencia.

Vente. Sabes que eres miembro de pleno derecho de nuestra hermandad de la Sagrada Cena porque el padre Pablo del Olmo y nuestros fundadores la crearon con el ánimo de ayudar a todos los niños del mundo a prepararse para su Primera Comunión. Tú también estarías preparándote para ella.

Nuestr paso de misterio tiene una carga de actualidad que los demás no tienen, porque todos los demás recuerdan lo que pasó, pero la Sagrada Cena sigue enseñando a los hombres lo que todo los días sigue sucediendo. Jesús se sigue sentando a la mesa con todos los hombres y en esa mesa da su vida para que todos la tengamos.

En la Mesa del Señor caben todos los hombres, por eso tu mamá ha pedido que no se excluya de la mesa a Ana Julia, que te rompió la vida. Y nos ha recordado con su manera de hablar de ti y de los demás lo que Jesús hizo aquella noche. Se sentó también con Judas. Y con los demás. Cada uno con su lado bueno y su lado malo. Es verdad que tu papá te había dicho que no fueras mucho a donde estaba esta mujer. Pero como nosotros estamos acostumbrados a juntarnos con todo el mundo, te confiaste y entraste en su casa.

Jesús aquella noche también dejó que entrara Judas y ya ves, en nuestro paso aparece de espaldas al Señor, sin querer oírle. Como ha pasado esta vez y otras veces en los que también a otros niños como tú les quitaron la vida. Pero en esa cena, también se habla de otra manera de vivir. No sólo de aquella que nosotros conocemos y que es a veces así de difícil. En aquella Cena, en nuestra hermandad, se habló y se sigue hablando de la Vida que Dios tiene y la que quiere para todos. Por eso nuestra tristeza se mezcla con la seguridad de que tú sigues viviendo porque Dios nos hizo no para las mesas de la Tierra sino para las del Cielo.

Allí, en el Cielo, vas a comulgar por primera vez. Aprovecha la ocasión y háblale al Señor de tus padres y de nosotros. Dile lo buenos que son los hombres y las mujeres que te han estado buscando y los que hemos estado esperando una noticia distinta. Cuéntale quiénes somos tus compañeros de la Sagrada Cena y dile que nos hace mucha falta que nos siga reuniendo en su mesa. La de la Tierra, para enseñarnos a perdonarnos y a sentarnos con todos los que vengan. Y la del Cielo para que todos sepamos para lo que nacimos.

Te vamos a echar de menos en nusetras filas. Seguro que nuestra mayordomía pondrá al Señor del Milagro un cirio con tu nombre. En la sección en donde tú vas habrá alguno que lleve dos cirios este año, aguantando el tuyo hasta que vengas otra vez o hasta que nosotros nos vayamos contigo.

Ya no te quitamos más tiempo. Sólo queríamos decirte que tu vida sigue siendo para nosotros lo más valioso que nos has dejado. Que tu partida nos ha causado mucha pena, pero que siempre tendrás aquí tu papeleta de sitio porque tú eres de nosotros y nosotros de la Cena del Señor.

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