Desde mi cierro

Pedro G. Tuero

Tres mujeres y una más

En una sociedad como la que sufrimos en este país-antigua España-, vestida de mamarracho, donde el calor más lo acentúa; hay, sin embargo, unas mujeres dignas de mención y de cierta consideración. Por esto, es mucho el arte de mi amiga y admirada María Elena Martínez Rodríguez de Lema, compañera y colega en aquellos principios del instituto Wenceslao, que toda una alcaldesa de París le prologue su próximo libro -ya su padre, Pedro Martínez Chamorro, a quien también conocí, era un experto en ese misterio para muchos que se llama Zaporito y que esta familia a la que me refiero han tratado de despejar. Aquel famoso San Hipólito que se nos inculcó ya hace tiempo y que la autora sigue la senda de su padre y trata en sus libros de explicar y razonar de manera exhaustiva la verdad de ese barrio centenario. Una mujer isleña, fiel y enamorada de su Isla y que es digna de ensalzar.

Además, no sé si la señora Hidalgo y María Elena gozan de buena amistad, pero ya es un buen detalle que la parisina de adopción, pero de origen también isleño, haya agraciado ese próximo libro con su prólogo. Otra mujer isleña, muy significativa e importante que ejerce en la actualidad un papel tan reconocido al ocupar ese preferente lugar, porque alcalde de París no es cualquiera. Aunque también sabemos que el barrio de su niñez no fue otro sino el mismo Zaporito, de ahí el nexo entre estas dos mujeres para que en el próximo otoño vea la luz esa nueva promesa literaria.

Y hay una tercera mujer de esta ciudad olvidada que se llama Patricia y se apellida Cavada/Cabada. En la actualidad y por ahora alcaldesa de esta Isla desmemoriada. Y la traigo a colación al leer hace unos días sus declaraciones a mi colega Arturo Rivera con motivo del cumplimiento de la mitad de su mandato. Manifestaciones con las que en su generalidad no estoy de acuerdo, porque José Loaiza lo hizo mejor; y así de claro. Tanto que si se transforma de tal manera esta Isla, no la vamos a conocer.

Tres mujeres isleñas y cada una en su correspondiente lugar. Tres mujeres inteligentes y lúcidas a las que debemos de tener muy en cuenta.

Pero hay una más, mi sagaz lector, que ahora se encuentra desokupada, aunque parece que volverá. Se trata de la ex concejala Ana Lorenzo Castro, pues, según he leído, puede formar parte de la nueva ejecutiva federal del pedrismo. Y yo digo: lo que importa el poderío de una madre. Amén.

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