Desde Tribuna

José Joaquín León

Ser mejores y quedar eliminados

En los dos partidos el Cádiz ha sido mejor que un acobardado y afortunado Tenerife

Increíble, además de muy injusto, que el Cádiz quedara eliminado. En los dos partidos ha sido mejor que un acobardado y afortunado Tenerife. Si el equipo canario se clasificó ha sido por una normativa injusta, que premia una mejor clasificación decidida por chiripa en la última jornada. No se pueden olvidar los dos arbitrajes. Sin ser descarados, han perjudicado al Cádiz gravemente. En Carranza con un gol anulado sin razón, que hubiera sido decisivo. Ayer, perdonándole el árbitro Areces dos veces la expulsión a Raúl Cámara, una en cada parte. A eso hay que sumar la falta de puntería. El Cádiz creó 12 ocasiones claras de gol y no aprovechó ninguna. El Tenerife marcó en la única de que dispuso en la primera parte.

El Cádiz jugó con los mismos titulares. Prefirió Álvaro Cervera apostar por la briega incansable de Rubén Cruz (que casi marca en el minuto 3) y dejar a Ortuño en el banquillo. En la prórroga, el goleador cadista dispuso de dos ocasiones, y acreditó que incluso jugando mal crea peligro. Tenerlo en el banquillo tantos minutos ha sido inexplicable.

Quedan recuerdos de lo que pudo ser y no fue. El partidazo de Aridane, un coloso atrás. La briega incansable de Garrido, hasta ser relevado por Abdullah, y de José Mari durante los120 minutos. Las carreras de Alvarito, imparable por la banda izquierda. El peligro que suponía Aketxe, a pesar de que ayer no tuvo el acierto goleador de otros partidos. Le privaron de la última falta, en un lugar magnífico, en el último minuto de la prórroga. Optaron por buscar un gol de estrategia con Alvarito. No salió bien por poco. Nunca se sabrá lo que hubiera pasado si la lanza Aketxe, que estuvo a punto de colar otra anterior.

El gol de la eliminación llegó en el único despiste achacable a la defensa del Cádiz, tras un resbalón de Brian Oliva, tras un centro que el portero Alberto desvió mal con el pie, tras un remate del japonés Gaku que entró. Sucedió en el minuto 34, como colofón a unos 10 minutos en los que el Cádiz estuvo a merced del Tenerife.

En la segunda parte, cuando el Cádiz arriesgó, se vio que también saben jugar sin dar pelotazos. Se vio que son capaces de crear ocasiones desbordando de frente. Mejor por la izquierda con Álvaro que por la derecha, donde Salvi sólo entró bien dos veces.

La prórroga fue un monólogo del Cádiz, que pudo marcar en dos jugadas de Ortuño. La noche estaba gafada. Se crearon ocasiones, pero la suerte de otros partidos se esfumó, precisamente en el momento que más falta hacía.

Noche triste en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Es lamentable que el Cádiz no dispute la final ante el Getafe, tras ser eliminado por el Tenerife, al que pudo noquear en los dos partidos.

Ascender a Primera División no era el objetivo de esta temporada. Sin embargo, ascender ha sido posible. Sólo lo ha impedido el final de Liga, que no estuvo a la altura de los demás partidos, y el infortunio de la eliminatoria con el Tenerife. Esta plantilla, en la que quedan algunos jugadores que venían de Segunda B, no se merecía un final tan injusto. El fútbol es así. Los elementos que se equivocan tampoco han colaborado.

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