La corredera

Antonio Morillo

¡Hasta… la coronilla!

Estamos ahítos del problema de Cataluña. Estamos en tensión y cuando se está en esta circunstancia, el cuerpo te pide hacer algo, pero nada podemos hacer sino esperar y esperar. Es curioso leer las reacciones de la gente en los llamados medios sociales: que pongamos banderas españolas el día 1 de octubre en nuestros balcones; que les pongan multas a todos los miembros de la Generalidad, como han hecho con Mas y sus ministros (cinco millones de euros a cada y si no su patrimonio), que es lo que más les duele y lo único que entienden; que manden la legión para allá; que bombardeen con proclamas y octavillas aleccionadoras; que le quiten la peluca a Puigdemont; que si son republicanos, se les aplique lo que hizo la República el 7 de octubre de 1934: declarar la guerra y meter a Companys y compañía en la cárcel por golpistas; que en 1714 no hubo guerra entre Cataluña y España, sino pelea entre dos candidatos a la monarquía por morir Carlos II sin descendencia; que a la diputada Martínez de Podemos, que retiró la banderas de España del Parlament, se le mande a la mili; que ya, puesto que España es nación de naciones, se declare nación a la isla de la Gomera; que las urnas sean trituradoras de papel…

Está claro que hay tener paciencia e inteligencia y no caer en la provocación que buscan. Y quizás sea bueno tener sangre gallega para usar astucia, sagacidad, estrategia y habilidad. Pero puede pasar como con los toros de lidia, que de tanto buscar su nobleza, se están convirtiendo en pacíficos bueyes. Lo mismo le puede pasar al Gobierno. Que los mendas quieren un mártir, ya lo veremos, tensarán la cuerda todo lo posible e imposible, habrá muchas manifestaciones callejeras, intervendrá la policía antidisturbios, habrá provocaciones, y mira por dónde, se dispara un tiro y mata o hiere a un separatista, que se convierte ipso facto en héroe popular y su sangre derramada por los esbirros españoles.

P/D: Yo no quería escribir sobre Cataluña, que los periódicos están cuajados del tema. Pero es que la cosa es muy grave. Es un auténtico golpe de Estado a nuestra democracia.

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