La esquina del gordo

Paco Carrillo

En 3.000 años España no existirá. Cataluña tampoco

El peligro será que los mandamases de ahora sean partidarios de la criogenización

José Álvarez Junco, historiador español, catedrático emérito de Historia del Pensamiento de la Universidad Complutense de Madrid, en una conferencia sobre la Nación en la Comisión para la Evaluación y Modernización del Estado Autonómico del Congreso de los Diputados, ante los representantes del PP, PSOE, Ciudadanos y Grupo Mixto y ha puntualizado que "las naciones no son fenómenos naturales ni eternos". "España no es eterna. Hace 5.000 años no existía. Dentro de 3.000 no existirá. Cataluña tampoco". Bueno, y qué.

No pretendo desmenuzar la conferencia pero sí referirme de pasada al comentario marginal que hizo: "Así de crudo se lo expresé una vez al entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y se puso muy nervioso". No hace falta aclarar que el Molt Despreciable, como muchos de los que se dedican a la cosa, por aquel entonces sólo era presunto delincuente -después perdió el primero de los adjetivos-, y lo de ponerse nervioso quizá fuera consecuencia de uno de sus tics habituales. Ya digo, al final, por docta que sea la historia, si no pasa por el tamiz de la política no tiene proyección alguna; quiero decir que resulta obligatorio que cualquier noticia, para que trascienda, debe adobarse con esa repugnante salsa, aunque implique el reconocimiento de un fracaso (colectivo) socialmente hablando.

De cualquier forma, que el Pr. Álvarez Junco diga que dentro de 3.000 años España no existirá es una declaración de lo estúpido que es estar a la greña todos los días. Pero también ha dicho que ¡Cataluña tampoco! Mire usted, maestro, dentro de 3.000 años quizá la humanidad sea una polución de entes abstractos o, acaso, persistiendo en el amor que hoy nos profesamos los unos con los otros, quizá alcancen a ser sólo unas bacterias contaminadas y contaminantes. Y que Cataluña tampoco existirá, ¡por favor! España, Cataluña, o la City londinense no serán nada, ¿o es que cree que las divisiones administrativas, los Estados son algo más que un hacinamiento de personas sometidas a un azar?

Hoy por hoy a nadie le interesa lo que ocurra a 3.000 años vista. Posiblemente los seres que habiten ni sean humanos, sino híbridos de laboratorios manejados por robots mucho más inteligentes que los que ahora nos gobiernan. Seres programados desde la fecha de aparición hasta la de baja definitiva, para evitar pensionistas; pero eso sí, contentos de haber superado y admitido como natural que "la primera de todas las fuerzas que viene dirigiendo al mundo es la mentira", como afirmó el filósofo Jean-François Revel, y que la constante mantenida a través de los tiempos no era otra que pasar por alto el viejo truco de los dictadores disfrazados de demócratas o como coño se haya bautizado el sistema en vigor.

Eso sí, dentro de 3.000 años habrán desaparecido los bocadillos tortilla, los langostinos de Sanlúcar, pero no los concejales, ni los asesores áulicos, seguirá el Imserso para organizar los viajes espaciales. El peligro real será que los mandamases de ahora sean partidarios de la Criogenización y resuciten para volver a lo mismo.

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