Balas de plata

Montiel de arnáiz

Teófila no sigue

En La Isla ocurre algo parecido. José Loaiza se resiste a abandonar el sillón de candidato

Respiren tranquilos los adversarios -propios y ajenos-, Teófila Martínez no se va a presentar a la Alcaldía de Cádiz en las próximas elecciones municipales. Lo comprendí el otro día en una tertulia televisiva, cuando Ana Huguet comentó que Teófila había confesado en ese mismo estudio, en relación a la eliminación del Peaje, que si el gobierno de Mariano Rajoy no acababa con esta tara que impone a la provincia "ella se marchaba a su casa". Y me pregunté, ¿cuál es la casa de Teófila? Imagino que la misma casa de Ernesto Marín, de Alfonso Candón o de María José García-Pelayo. El hogar de los ex alcaldes, una especie de cementerio de elefantes donde los otrora Poderosos Paquidermos Populares (aliteración) se retiran. ¿El Senado, quizá? Ya se verá.

Se auspician cambios de cromos en el PP provincial, sabedores sus dirigentes de que en época de vacas flacas hay que renovar la hierba. Han saltado al terreno de juego Saldaña por García-Pelayo en Jerez, Germán Beardo por Alfonso Candón en El Puerto de Santa María y Andrés Núñez por Ernesto Marín en Chiclana. Se huele incertidumbre en Sanlúcar de Barrameda porque a Ana Mestre le ha salido un grupo de concejales disidentes encabezado por Carlos Zambrano. En Algeciras nada cambia: José Ignacio Landaluce gobierna y repite. ¿Pero qué pasará en La Isla? ¿Y en Cádiz?

Parece que al igual que Antonio Saldaña se venía postulando como sucesor de García Pelayo, absorbiendo protagonismo en prensa y televisión, apoyado por Antonio Sanz, en Cádiz la sucesión estaba siendo más complicada: el miedo al precipicio. Hay quien piensa que si Teófila Martínez hubiera ganado las elecciones que ganó -y hubiera gobernado en vez de José María González- el alcalde de Cádiz sería hoy Bruno García. Personalmente creo que quien será presentada como alcaldable pasados ya los idus de marzo será Mercedes Colombo, veterana concejala con peso en el PP capitalino y que, según cuentan, está ya configurando su guardia de corps preelectoral, preguntando sobre el pasado de ambiciosos advenedizos. ¿Por qué habría de hacerlo si no fuera ella quien encabezara la lista electoral?

En San Fernando ocurre algo parecido. José Loaiza se resiste a abandonar el sillón de candidato y quien fuera su delfín, Daniel Nieto, no parece tener -como Colombo- una gran valoración entre el presunto electorado popular. María del Carmen Roa posee buen perfil pero quizás sea demasiado inexperta aún. La diferencia entre Loaiza y Teófila es, en cierto modo, la edad. Martínez es once años mayor que quien fuera su concejal de urbanismo y ha cumplido sobradamente su servicio público, por lo que quizás se aquiete a un puesto de menos responsabilidad y desgaste, al contrario que aquél.

Lo cierto es que hay setenta kilómetros de autopista que mantener y la hucha de las pensiones tirita, como bien sabe Teófila. O sea que (reléase el título).

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