Ser o no ser

José guerrero 'yuyu'

Sigan el manual de instrucciones

Asequible, que no fácil; la facilidad te lleva al relajo, y el relajo a otro sitio con la misma rima

Hace tres semanas comenté que me parecería un buen resultado sacar dos puntos ante Huesca y Rayo. Pues a los hechos me remito. Dicho y hecho. Ni soy futurólogo, ni analista, ni entrenador, pero los dos empates ante dos aspirantes a todo permiten al Cádiz convertirse en otro de esos aspirantes. Aquí no se va nadie, y si usted tiene claro quién puede ascender directamente yo no lo dudaría e invertiría unos eurillos en apuestas porque yo, desde luego, no soy de capaz de aventurar nada. Lo que sí es cierto es que el Cádiz debe sacar petróleo en estas dos jornadas que vienen, ante rivales presumiblemente más asequibles, para llegar al partido ante el Sporting de Gijón, dentro de dos semanas. Todos los rivales son respetables, pero la tabla dicta sentencia y si unos y otros están ahí es por méritos y deméritos propios. El Cádiz ya hizo lo propio ante Sevilla Atlético y Cultural antes de medirse al Huesca y Rayo, sacando seis puntos vitales. Y ahora debe hacer lo mismo. De los de arriba, el Sporting es el que más me asusta a día de hoy y se está saliendo en el momento más decisivo de la temporada. Hay que sumar en los partidos a priori más propicios y esperar que el resto de rivales se maten entre ellos. El problema es que los grandes objetivos (léase ascensos, títulos de liga, etc) se pierden ante los rivales menos esperados. Ante los de la cabeza se acepta comúnmente la posibilidad de que te gane un rival directo. Ante los colistas o equipos de abajo, no. Y es por eso el peligro que tienen este tipo de partidos, como el de hoy. Que se ven fáciles. Y no deben verse como fáciles, sino como algo más asequibles. Porque la facilidad te lleva al relajo, y el relajo te lleva a otro sitio con la misma rima. El equipo se está mostrando sensacional en esta liga, con sus más y sus menos, pero es para quitarse el sombrero. Pero la clave de todo esto sigue siendo Cervera. Confieso, por enésima vez, que soy devoto de su fe. El entrenador cadista ha sido vital para mantener la fe en todo esto cuando a muchos nos parecía que el tren pasaba de largo en esta temporada. Ha sabido reprender a sus hombres en el fracaso y en el éxito. Y más importante (y antipático) es hacerlo cuando te sonríe el marcador. Pero lo ha hecho. Y ahí está el resultado. Cervera ha motivado a jugadores, no se casa con nadie, quita a gente cuando lo cree oportuno y los vuelve a poner cuando nadie cuenta con ellos, no ve rivales fáciles, etc, etc. En esta semana ha vuelto a decir cosas que en boca de otros las hubiera discutido, pero Cervera se ha ganado el crédito a decir lo que quiera sin que se lo discutamos. La última ha sido rechazar la posesión de la pelota. Está claro que la posesión no es sinónimo de victoria, porque si fuera así la Niña del Exorcista tenia 27 ligas y 13 Champions, pero sorprende ese modo de soltar las cosas tal y como se piensan. Este equipo está preparado para luchar por todo. Solo hay que seguir las instrucciones del míster. Lo tiene claro. Y le funciona. ¿Para qué más?

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