Desde Tribuna

José Joaquín León

Sequía de goles

Tener a futbolistas luchadores sirve de poco si no hay lucidez en el remate

Cinco partidos sin marcar un gol. A estas alturas, todavía tempraneras, parece claro que no recuperar a Ortuño (o fichar un delantero acreditado, de semejantes características) ha sido un grave error de planificación. En una categoría tan igualada se puede pagar muy caro. Unos goles de más o de menos significan la diferencia entre estar peleando arriba o abajo. A este Cádiz se le volvió a ver ante el Sevilla Atlético que en los actuales momentos sólo está para pelear por la salvación. Ante un rival que probablemente descenderá a final de temporada, desaprovecharon una gran ocasión de ganar.

Teniendo en cuenta que hay dos partidos esta semana, los cuatro cambios que introdujo Álvaro Cervera parecen normales. También que algunos jugadores se dosificaran. No es lo mismo correr al modo que lo hacen Salvi y Alvarito dos veces a la semana que una sola. Mañana les tocará correr otra vez. También corre mucho Rubén Cruz, aunque con la sensación de que sólo sirve para perseguir sombras. Y también parece que la capacidad goleadora de David Barral está limitada, necesita un buen suministro de balones.

La sequía de goles es preocupante, porque no parece casualidad. Aparte de que no hay un ariete de las características de Ortuño, tampoco hay un lanzador como Aketxe, que solucionó partidos igualados cuando el entrenador apostó por alinear a Rubén Cruz (que no ha marcado ningún gol en Liga con la camiseta del Cádiz) de delantero centro batallador. Así que sólo nos quedan las escapadas de Alvarito y de Salvi, o algún destello de Moha cuando aparece. Nada de eso sucedió en la Ciudad Deportiva del Sevilla.

El problema de los atacantes será difícil de solventar, excepto que nos aparezca un talento inesperado. Barral remata bien cuando le llegan balones, pero su aportación es intermitente. Dani Romera, cuando ha jugado, no tuvo suerte en remates que pudieron ser goles. Hasta ahora sólo ha sido goleador en Segunda B; y ha ido a menos, puede que desmoralizado. En cuanto a Carrillo, aporta unas prestaciones parecidas a las de Rubén Cruz, con más corpulencia, aunque escaso acierto rematador, al menos en los partidos que jugó.

Tener sólo a futbolistas luchadores parece ideal para el estilo de juego que defiende Álvaro Cervera. No obstante, eso sirve de poco si no hay lucidez en el remate. Sin goles no se ganan los partidos, como máximo se empatan cuando no hay fallos atrás. Este Cádiz sólo ha funcionado cuando Alvarito estaba en plena forma y cuando le han llegado balones a Barral susceptibles de ser rematados. Tampoco han funcionado los latigazos de Aitor, que la temporada pasada eran efectivos cuando entraba de revulsivo, descansado, para disputar los últimos minutos.

Hay fichajes que ya empiezan a ser cuestionados. Podría ser prematuro, porque no han recibido demasiadas oportunidades. Esa es otra característica del entrenador, que tiene virtudes, así como defectos, entre ellos insistir con lo que ya se sabe que no le funciona.

Las dudas se suavizarían con una goleada mañana a la Leonesa. Es necesario un cambio de imagen, algo contundente. El momento es inquietante.

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