Desde Tribuna

José Joaquín León

Preocupante trayectoria

El Cádiz sigue echando en falta a ese delantero rematador que no tiene

El Cádiz decepcionó en Reus, donde cayó víctima de sus propios errores, frente a un rival que supo jugarle. Nunca tuvo opciones claras de ganar este partido el equipo gaditano, que fue inferior. Sólo dominó en los últimos minutos, cuando su rival le cedió el balón, pero volvieron a demostrar que la falta de un delantero rematador es un inconveniente gravísimo. Así se está desperdiciando la oportunidad de ascender, e incluso la de intentarlo. La trayectoria de los dos últimos partidos (un empate ante el Almería y una derrota en Reus, con cero goles a favor) es muy preocupante.

Sorprendió Álvaro Cervera dándole una oportunidad al proscrito Brian Oliván como lateral zurdo. También era novedad que apostara por la dupla de Jona y Dani Romera en ataque. El Cádiz fue dominado por el Reus durante casi todo el primer tiempo. Aún así, el recuperado Salvi puso un buen centro que Romera no pudo rematar. Fue la única ocasión del Cádiz en la primera parte y un anticipo de lo que ocurriría después.

En el primer tiempo, Olmo desperdició una oportunidad clara para adelantar al Reus, al que le fue anulado un gol de Lekic por fuera de juego. A pesar del dominio local, a pesar de que el Cádiz estaba anulado arriba, el guión mantenía opciones para la segunda parte. El empate sin goles del descanso fue lo mejor.

Sin embargo, pronto se acabó la historia. En el minuto 49 marcó Lekic el único gol del partido. Una jugada pésimamente defendida desde el centro del campo, en la que Carbonell disparó a placer mientras Róber Correa y Servando le daban la espalda, Cifuentes rechazó como pudo y el balón le cayó a Lekic, que se encontraba solo. A partir de ahí, el Reus pudo jugar a lo que juega el Cádiz cuando tiene ventaja.

Álvaro Cervera empezó a mover el banquillo cadista. Dio entrada, por este orden, a Aitor, Carrillo y Eugeni. Retiró a Jona, Romera y Garrido. Los dos delanteros retirados (especialmente Jona) no olieron un balón para rematarlo con peligro. Cuando entró Eugeni, el Cádiz tuvo más dominio, aunque no más acierto.

Todo el peligro amarillo se limitó a centros ocasionales de Salvi y Alvarito, mayormente desde la banda derecha. Carrillo intentaba rematarlos. En la única oportunidad clara, el cabezazo de Carrillo tropezó en el larguero, aunque el árbitro Areces Franco pitó un fuera de juego inexistente.

Ese fue el único potencial ofensivo del Cádiz en este partido. Se sigue echando en falta a ese delantero rematador que no tiene el equipo. Barral, con sus limitaciones, es lo más parecido, y sin su presencia (en este caso por enfermedad) el Cádiz se queda lastrado a un nivel en el que depende casi en exclusiva de una genialidad de Alvarito. Ayer no la hubo.

Es necesario tener aplomo y cordura para reaccionar y para no echar por la borda el trabajo de toda la temporada. La racha es mala, pero no debería ser peor. En el horizonte inmediato está el partido contra el Sporting de Gijón en Carranza, en el que el Cádiz se jugará muchas de sus opciones, y la visita al Valladolid. Lo que pase en esos dos partidos condicionará el resto de la temporada.

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