La esquina del gordo

Paco Carrillo

Manipulados

Esto, más allá de la indiferencia, conduce al desprecio que se están ganando a pulso

No he de callar, por más que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo. / ¿No ha de haber un espíritu valiente? / ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Así estamos. Igual que cuando Quevedo escribió en ese tono al Conde-Duque de Olivares, harto de la tiranía que éste ejercía sobre los españoles; mejor dicho, sobre los castellanos que tenían que pagar los delirios imperialistas de los Austrias, revolución de los segadores catalanes incluida.

Recurrir ahora al verso de la entrada es, a mi juicio, una forma de expresar lo que hoy está pasando: que seguimos manipulados; que ya ni se sabe si lo que ven nuestros ojos es la verdad tangible o forma parte de la mentira eterna en la que vivimos, si lo ocurrido en la Catedral de Palma es una maniobra de distracción o una de las muchas vergüenzas que nos ocultan.

Han pasado unos días desde el penoso incidente y ya ha habido interpretaciones para todos los gustos, desde el celo de una madre abnegada hasta un odio soterrado entre la Consorte y la Emérita, que por fin ha estallado. Sea lo que sea, lo evidente es que existe una falta de respeto evidente y que el cariño no preside la relación entre la griega y la asturiana, liftings aparte.

Cuando ni guardar las buenas formas ya es de obligado cumplimiento; cuando el poder se sostiene exclusivamente de silencios e impunidades; cuando el populismo se convierte en doctrina; cuando las ideologías fracasan por la ineptitud de quienes las practican, la manipulación se hace tan evidente, tan insoportable que sólo caben dos actitudes: la indiferencia o el desprecio a pesar de l o que nos cuesta mantener todos los tinglados, sean monarquías, repúblicas, partidos políticos, gobiernos de cualquier color y beneficiarios de sus pesebres.

En el mejor de los casos la indiferencia es el resultado de tantas promesas incumplidas, de tantas decepciones, mientras la pobreza es cada vez más vergonzante y mientras los que manejan los recursos siguen con sus grandes sueldos, sus asignaciones para gastos sin justificar, sus pensiones vitalicias… y esto, más allá de la indiferencia, conduce al desprecio que se están ganando a pulso.

Hasta ahora imperaba un disimulo que en otro tiempo se llamó resignación cristiana ante la impotencia, pero cuando los desmadres son diarios y un Ayuntamiento, el podemita de Zaragoza, subvenciona a un taller para que en las aulas se enseñe la masturbación o cómo drogarse supuestamente sin peligro, todo ello reflejo de aquella iniciativa de la gran Bibiana Aído, que desde el Ministerio de Igualdad, ¡¡gobierno Zapaterooo!!, decidió destinar una subvención, 26.000 euros de vellón, para la elaboración de un "Mapa de Inervación y Excitación Sexual en Clítoris y Labios Menores" -reconozca que lo de los labios menores rozó lo inefable-, ¿dónde reclamar?

Si a esto le añadimos lo de Cifuentes, lo de las minutas por trabajos fantasmas a los podemitas, lo de los currículos falsos de los peperos, pesoebreros y demás ralea, ¿se necesita mayores pruebas para admitir que el resto no pasamos de ser unos mindundis manipulados? ¿Hasta cuándo?

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