Crónicas del retornado

Guillermo Alonso Del Real

El 'Insti'

Hay días en los que el retornado se levanta con una buena noticia y el miércoles pasado, cuatro del cuatro fue uno de ellos. Copio literalmente de la edición chiclanera de "Diario de Cádiz

"El equipo 'Harpías', formado por los estudiantes María de las Mercedes Fresneda Bernal, Rosalía Lorenzo Herrera y Álvaro Ramírez Baro y a los profesores Margarita Gómez Begines y José Manuel Martos González del IES Pablo Ruiz Picasso, que logró la victoria el pasado 1 de marzo en el Concurso de Cultura Clásica Odisea 2018, organizado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos SEEC."

Dicen que nuestros bravos chiclaneros se impusieron sobre más de mil centros educativos de toda España, lo que no es moco de pavo, máxime si se tiene en cuenta el triste papel asignado por los actuales "curricula" a los estudios clásicos y a las humanidades en general.

Los profesores y alumnos del Instituto próximo a mi casa, en el que imparte sus clases de música alguien muy, muy próximo a mi (y tanto) han culminado una hazaña contra viento y marea en un panorama educativo que casi ha laminado el estudio del griego y del latín, ha arrinconado la filosofía y ha reducido a su mínima expresión las enseñanzas artísticas. No les conozco personalmente, pero les invito a lo que quieran cuando a ellos les venga bien.

Un universo educativo obsesionado con las nuevas tecnologías (no tan nuevas ya) y por un bilingüismo probadamente ineficaz necesita de revulsivos que pongan en su lugar el pensamiento clásico, la visión no utilitarista ni cortoplacista de la formación personal para unos individuos libres capaces de reflexionar sobre cuestiones esenciales, como eran las propuestas en el concurso Odisea: entre ellas, la muerte en la mitología griega y romana; la muerte en la vida cotidiana en Grecia y Roma; o la muerte en la historia e instituciones grecolatinas."

La noticia, que no ocupará, supongo, grandes espacios en los medios informativos habituales, a mi me parece de una gran importancia por varias razones, que no es cuestión enumerar exhaustivamente en un escrito de tan poca extensión y pretensiones como éste.

Mi larga experiencia docente me ha brindado algunas conclusiones no demasiado científicas, sino más bien de carácter vital. Una de ellas es que nuestros IES, los centros públicos de secundaria, son una garantía de enseñanza de calidad, que saben mantener el espíritu de libertad, igualdad y pluralidad al margen de directrices más o menos afortunadas de la política educativa establecida en cada momento. El núcleo de la enseñanza en estos centros es el alumno y, en segundo y preponderante lugar, el profesor. Si los alumnos y los profesores se aúnan para realizar una tarea de formación integral, todo lo demás sobra.

El logro de los del Pablo Ruiz Picasso me remite a otra experiencia reciente, gozosa y enriquecedora: mi participación en las primeras celebraciones de los cincuenta años del "IES Poeta García Gutiérrez". Volví a subir después de muchos años hasta Santa Ana y bajé con el corazón esponjado, tras la reunión de tantos viejos y nuevos amigos en torno a recuerdos y realidades presentes de verdad estimulantes y gratos. Llamadme sentimental, si os parece, y aceptaré de buen grado el calificativo, porque posiblemente lo sea; pero también hago constar que en mi estado de ánimo confluyen elementos muy racionales y hasta lógicos.

Tengo confianza justificada en la enseñanza pública, tengo confianza, igualmente justificada, en los estudiantes y en los profesores que participan en ella. Profesores, por ciertos, no siempre debidamente valorados por el poder y por la sociedad en general. Y no se trata sólo de retribución económica, sino, sobre todo de consideración de su tarea. Demasiadas veces contemplamos situaciones en las que el centro educativo se ha entendido como una especie de guardería o depósito de jóvenes sin otra ocupación posible. De ese modo la tarea del docente ha visto desvirtuada la naturaleza de su función. Una pieza fundamental de una verdadera formación es la colaboración permanente entre las familias y el centro educativo. Compruebo que en bastantes ocasiones este encaje funciona, pero no siempre es así. Imprescindible, en mi opinión.

Al margen de estas realidades alentadoras, los políticos llevan años enzarzados en el logro de un "pacto educativo", que me parece condenado al fracaso, por cuanto parece más centrado en cuestiones "ideológicas", infectadas de intereses particulares, que en la búsqueda de acuerdos basados en el sentido común y en la prospección sincera de la realidad social, cultural y hasta económica de este dichoso País.

Repito mi enhorabuena a estas "Harpías" inquietas y simpáticas del Pablo Ruiz Picasso, centro en el que, para mi personal satisfacción, además se cultivan bonitas flores y suculentas hortalizas y hasta se realizan artísticos peinados. Sin hacer de menos, claro está, a mi viejo y querido "Poeta".

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