Desde Tribuna

José Joaquín León

Errores que deciden

El primer gol, en la primera ocasión que chutaba el Sevilla, fue decisivo

Al Cádiz le faltó confianza para buscar la sorpresa. A los 23 minutos ya tenían la eliminatoria prácticamente perdida, por culpa de dos errores defensivos de los que no se suelen cometer en la Liga. El primer gol, en la primera ocasión que chutaba el Sevilla, fue decisivo porque serenó a los futbolistas de Primera, que venían con la incógnita del debut de su nuevo entrenador, Vincenzo Montella. En la segunda parte, al Cádiz le faltó puntería, y no marcó ni de penalti. Desperdiciaron la ocasión de pelear la eliminatoria ante un Sevilla que tras el descanso estaba sesteando y pensando en el Betis.

Los suplentes del Cádiz no estuvieron tan finos como en otras ocasiones. Quizá porque la ausencia de Dani Romera en la mediapunta y de Abdullah como pareja de Garrido esfumaron el desparpajo que tuvieron la noche friunfal de Heliópolis. Perea aportó un juego más lento, que entorpeció la vivacidad que convenía. También es importante reconocer que el Sevilla salió muy motivado, con un entrenador nuevo, con Nzonzi rehabilitado y con varios futbolistas jugándose la titularidad.

El Sevilla tocaba, a verlas venir. Marcó pronto, en la primera ocasión que tuvo. Nolito chutó con colocación, ante la lentitud de Rober Correa para taponarlo, pero más fallón estuvo el portero Rubén Yáñez, que se lo tragó. En los porteros estuvo una de las claves del resultado final, ya que Sergio Rico sacó tres balones de gol en la segunda parte. Mientras que Rubén Yáñez encajó un gol a la primera, y otro a la segunda. Aunque en el 0-2 el culpable no fue él, sino Brian Oliván, que cometió un error de principiante y dejó solo a Jesús Navas para que marcara.

El 0-2 en poco más de 20 minutos lo acusó el Cádiz durante todo el primer tiempo. El Sevilla mantenía el control con comodidad y no pasó apuros. El ataque cadista era inútil. Moha estuvo apagado y Aitor jugó a años luz de su gran partido ante el Betis. Barral era un náufrago. Se veía a los suplentes del Cádiz como muy suplentes.

Mejoró el equipo en la segunda parte, aprovechando también que el Sevilla se relajó sin disimular. Pero faltó puntería. Lo intentaron Perea, Aitor y Álex desde lejos y se encontraron con el portero Sergio Rico. Cuando entraron Salvi y Alvarito se les vio con ganas de demostrar que en algún momento podrían ser jugadores de Primera.

La gran oportunidad de reducir distancias fue el penalti chutado por Salvi, que el portero rozó lo suficiente antes de que tropezara en el poste. En el Cádiz es triste que lancen los penaltis de cualquier modo, a lo burro, sin preocuparse de engañar al portero, o de que el cebollazo sea imposible de atajar. No hay especialistas, vale, pero entre un especialista y lo que vemos parece que se podría ensayar más y mejor.

El partido de vuelta llegará muy pronto, la semana próxima, con el Granada por medio en la Liga. Existe la impresión de que el Cádiz ya ha cumplido en la Copa, una competición que no aspiraba a ganar. La plantilla llega con limitaciones que quedaron en evidencia, tanto detrás como delante. Para que suene la flauta hay que buscar la perfección, y ayer les faltó suficiente acierto. El Sevilla fue superior cuando quiso.

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