Mis conversaciones con Erika

Jaime Rocha

Cristianos Husitas

En Praga jamás se han destruido obras de arte, aunque la mayoría de la población es agnóstica

El domingo fuimos a misa en Santo Domingo, Erika pertenece al escaso 11 por ciento de católicos checos. Le gustó mucho la iglesia donde se venera a nuestra Patrona la Virgen del Rosario, el estilo manierista, prolongación del renacimiento, con importantes aportaciones de mármoles y artistas barrocos genoveses, le impresionaron.

Es preciosa, Jaime. Me dice al salir.

Se terminó en 1666 tras veinte años de construcción.

Además está muy bien conservada. Impecable. Añade.

Ha tenido varias reconstrucciones, tantas como incendios.

¿Incendios?

Si Erika, en 1931 y 1936 fue incendiada junto con otros muchos templos católicos en toda España. Deporte preferido por la extrema izquierda española. Aún hoy amenazan con: "Arderéis como en el 36". Las reconstrucciones se iniciaron en 1945.

Qué salvajada. Quemar obras de arte como esta iglesia.

Sí, una acción propia de salvajes. Recuerdo, por el contrario, cuando llegué a Praga, en pleno régimen comunista, me llamó la atención, precisamente, la belleza y conservación de los templos católicos, empezando por la espléndida catedral de San Vito, dentro del recinto del Castillo, y siguiendo por San Nicolás, Nuestra Señora enfrente de Tyn, el Niño Jesús de Praga y tantas otras realmente magníficas.

Es cierto, jamás se han destruido obras de arte en ninguna circunstancia, aunque, como sabes, la mayoría de la población es agnóstica.

Agnóstica pero quizás sea el pueblo más culto de Europa, en Praga se respira cultura por todas partes, teatro, ópera, museos, iglesias, monumentos.

Puedes tener razón. Has vivido allí cinco años y nos conoces bien.

Es cierto. Es de admirar el respeto a todas las religiones, a la estatua de Jan Hus, fundador de los cristianos husitas, en pleno centro de Praga, en la plaza de la Ciudad Vieja (Staromìstské námìstí), una religión que apenas cuenta con un uno por ciento de seguidores, o a las sinagogas y cementerio del barrio judío, que no llegan a 10.000 en todo el país. Por cierto, increíblemente bonita la sinagoga española.

Cierto, muy bonita.

¿Y qué no es bonito en Praga? (Continuará)

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