JOAQUÍN BENÍTEZ

Concasa evita un nuevo 'gatillazo'

Negociaciones 'top secret' con la APBC tratan de darle forma a ese nuevo espacio

Un problema menos para la ciudad y para el puerto de Cádiz. Ayer se confirmaba algo que adelantaba este Diario hace ya varios meses. Algo que aplaudían hasta los estibadores que no suelen ser muy amantes ni de los falsos aplausos ni de golpecitos de espalda cargados de hipocresía. "Es el mejor cliente que le pueda llegar al puerto de Cádiz", decía uno de los dirigentes portuarios. Y no va descaminado.

Cierto es que la relación entre el puerto de Cádiz y Concasa padeció un momento crítico cuando la voracidad de las bonificaciones de Huelva y la gestión comercial del muelle sevillano, dejaban casi sin uso la terminal que hasta ahora ocupa el Reina Sofía de la dársena comercial de Cádiz.

Concasa se alió con los turcos de Yilport en una relación que ahora no goza precisamente de sus mejores momentos y dejaba a Cádiz sin un futuro demasiado certero con una explanada inmensa sin uso y con unos fondos europeos que no terminaban de llegar.

Ahora parecen otros tiempos y la luz parece que llega al final del túnel. Tras un brutal gatillazo que dejó desierto hace meses el primer concurso para la explotación de la nueva terminal de contenedores (NTC), los gestores de la APBC no tuvieron más remedio que relajar los términos del concurso y de la concesión y rebajar las miras de esta nueva infraestructura portuaria.

Era eso o ir buscándole nuevos usos a las 22 hectáreas de terrenos, muchas de ellas ganadas al mar mediante rellenos.

A pesas de ello, negociaciones calificadas por fuentes de la APBC como de "top secret" tratan de darle forma a ese nuevo espacio. Concasa rompió el hielo hace un par de semanas gastándose tres millones de euros en traerse desde Valencia una impresionante grúa que supera, con creces, el potencial de las tres que ahora tiene (por cierto una de ellas llevaba tiempo averiada y ahora se han puesto las pilas para su reparación). Otra apuesta por parte de Concasa fue la llegada a la empresa de su nuevo consejero Francisco Naranjo. Su llegada a Cádiz supuso un hilo de esperanza para muchos que creían que la terminal andaba moribunda tras la fuga de OPDR y otras muchas navieras que fueron dejando de pasear sus contenedores por Cádiz.

Fue llegar la grúa y ratificar Concasa que tenía ya comprado el anillo de boda para la nueva terminal. No sin condiciones, ya que los gestores de Concasa han dejado claro que se harán cargo de la NTC siempre que ésta pase a convertirse en una terminal multifuncional donde no sólo haya contenedores sino que se reserven otros espacios para el roro, el lolo e incluso para la mercancía en general.

Doy por hecho que José Luis Blanco en esas negociaciones "top secret" no estará poniendo demasiados impedimentos si no quiere que su criatura se quede compuesta y sin novio.

Ahora toca demostrarle a Europa que los muchos millones que ha depositado en este proyecto están a buen recaudo y que ese nuevo muelle hará pronto ruido con la llegada de otras navieras que hagan compañía a la solitaria MSC, que ha resultado ser un fiel compañero de viaje.

Si el 11 de diciembre sale todo como se espera y la comisión técnica da el sí a este nuevo enlace, caerá la primera ficha del dominó. A partir de ahí, una vez que los ruidosos y sucios contenedores marchen hasta le nueva península portuaria, la bandera de a cuadros dará la salida a una importante operación urbanística que puede suponer toda una revolución social y económica para la ciudad de Cádiz y para buena parte de su Bahía.

No será un proceso fácil, porque en Cádiz nada lo es, pero bien gestionados estos nuevos tiempos, con una honesta colaboración por parte de todas las administraciones y una apuesta de Estado que debe hacerse real en forma de tren para La Cabezuela, Cádiz podrá aspirar a ser, de nuevo, un puerto de primera.

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