¡Quédate en casita!

No se apuren si en esa transición en la que el otoño se vuelve invierno los días, o los bolsillos, comienzan a ponerse grises. No tuerzan el gesto si, lo mismo, un fin de semana al mes tiene que atrincherarse entre sus cuatro paredes de las inclemencias meteorológicas o económicas porque en la era del entretenimiento y del culto a lo vintage quedarse en casita no es un problema.