De la verdad y otras rarezas

  • Luis García Montero y Jesús Maraña conversaron en Cádiz sobre la idea de política, periodismo libre y ciudadanía en unos tiempos convulsos

Lo que respondería a la lógica más aplastante, tras 30 años de compromiso activo con la izquierda, se tornó en rareza cuando a las siete de la mañana de un día de febrero una llamada de teléfono comenzó a gestar un dulce encuentro entre el poeta granadino Luis García Montero, el periodista Jesús Maraña y el presidente de Ediciones Turpial Mariano Martínez, al calor de la 'sorprendente' candidatura del escritor como líder de Izquierda Unida en Madrid en las últimas elecciones autonómicas. Las rarezas del poeta metido a político aunque ¿acaso no todos lo son?

Un encuentro dulce que inspiró el libro Conversación con Luis García Montero, presentado ayer en la Fundación Carlos Edmundo de Ory por sus protagonistas.

Una obra con el sentido que le da la verdad de un momento convulso, trufada con recuerdos literarios (Alberti, Machado, Ángel González...), políticos y cívicos del literato pero que entroncan con ese cambio social que vivimos en España y del que depende la salud democrática futura. "La poesía sigue siendo el espacio de la rebeldía vital e ideológica plasmada en el lenguaje". Ni soberbia ni aforismo fatuo. García Montero reivindicó en este encuentro gaditano lo deseable, casi otra rareza, la poesía como lucha social y un periodismo basado en "informar verazmente y con independencia", labor que según el autor desempeña con acierto su colega Jesús Maraña.

Juntos enarbolaron además la necesidad de la libertad de información como "patrimonio de los ciudadanos", indómita frente al poder económico y nuestros propios prejuicios. "Luis no responde al prototipo de intelectuales que entran en política", afirmó Maraña, sino que "da un paso hacia el compromiso que siempre tuvo" y que muestra durante las aproximadamente cinco horas de conversación, origen del libro, de las que el director de infoLibre asegura haber sido "como una grabadora a la que procuraba que no se le gastaran las pilas".

Una conexión entre autor y protagonista que se resume en tres puntos: la reivindicación del derecho a admirar al otro, la capacidad de escuchar y el respeto y una lucha permanente contra los sectarismos, a los que tienen que combatir a diario desde sus respectivas trincheras profesionales y personales.

Convencidos de la necesidad cívica de "hacer las cosas de otra manera", esta obra tiene el sello de "alguien de palabra, un valor fundamental en política y periodismo", según Maraña, y de ser "una conversación entre dos personas que se conocen en un momento de actualidad tremendo", en palabras de Martínez.

Luis García Montero quiso, por último, recalcar dos grandes verdades para encarar el raro panorama que nos sobrevuela: la importancia de la política como "ejercicio fundamental cívico en las sociedades democráticas" y el rescate de las enseñanzas y luchas de nuestros mayores que inspiran a una juventud que "hay que tomar muy en serio".

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