Un verano en Japón

Entre la avalancha de publicaciones de literatura japonesa, clásica y actual, que ha llegado a las librerías españolas en los últimos meses aparece la historia de Tsugumi (Tusquets, 2008), firmada por Banana Yoshimoto y protagonizada por una enfermiza y malhumorada adolescente y por su redicha prima, que es quien pone voz a las peripecias que comparten en un pueblo costero que vive del turismo. Yoshimoto parece confundir el minimalismo formal, que caracteriza muchas de las producciones de sus compatriotas, con la falta de profundidad al recrear una historia plana que no trasciende lo anecdótico. Dos ingredientes más vienen a confluir para que el lector desconfíe: que la autora confiese al final que ella es la protagonista de la historia y que en la solapa del libro se la ponga al mismo nivel -¿es posible?- de Haruki Murakami.

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