Por última vez en La Merced

  • El centro municipal de arte flamenco acogió el velatorio de Mariana Cornejo. Una media de 100 personas por hora quisieron despedirse de la artista estandarte de los cantes de Cádiz.

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Lo más hermoso de las despedidas es que, en el fondo, celebramos los encuentros. Lo menos cruel de la muerte es cómo enciende el recuerdo de la vida. Por eso las anécdotas, la última conversación, aquella situación cómica rebotaban en las paredes teñidas de luto del centro de arte flamenco de La Merced. Por eso, a pesar del cuerpo inerte centrado en la sala, a pesar de las lágrimas, de las muecas de dolor, la luz de Mariana Cornejo seguía irradiando, emanando calor, en cada corro, en cada charla a media voz que se mantuvo ayer durante el velatorio de la cantaora estandarte de los cantes de Cádiz. Sentimos, lloramos y reímos por última vez a Mariana en La Merced.

"Para mí se acabó La Merced para siempre. Yo no me separo hoy de mi amiga, porque es como una hermana, pero cuando me vaya con ella de La Merced no creo que yo pueda volver a entrar". Luci Vera, amiga del alma, "compañerita de fatigas", de Mariana no se separó ni un momento del féretro de la cantaora ni de su íntimo círculo familiar. Con su ataúd llegó y con ella dice que saldrá de la Merced. Junto con Vicente Agulló, esposo de la intérprete, junto con Puri y María de los Ángeles, las cuñadas, junto con Meli, hija de Mariana que llegaría unas horas más tarde tras atender a sus hijos.

Una reducida comitiva que pasadas las once de la mañana acompañaba a los restos mortales de la artista a su destino en La Merced desde donde hoy saldrán nuevamente al convento iglesia de Santa María, la iglesia del Nazareno, donde está previsto que se celebre el responso a las doce y media de la mañana.

Los familiares y Luci llegaban abatidos del Tanatorio de Cádiz, donde se trasladó el cuerpo de Mariana tras su muerte el pasado miércoles en el Hospital Puerta del Mar. Hasta allí también se acercaron otros amigos como José Luis Cossío, Selu, que quiso despedir a la artista a tempranas horas de la mañana.

Pero el gran tributo a la mejor representante de la escuela gaditana tuvo lugar durante todo el día de ayer en el antiguo mercado enclavado en el Barrio de Santa María. Así, según los responsables del centro, una media de 100 personas por hora se acercaron a presentar sus respetos a la maestra de las cantiñas y las chuflillas. Representantes del mundo de la política, de la cultura y, sobre todo, del flamenco gaditano desfilaron ante el féretro abierto de la mujer de la sonrisa eterna que murió ayer a la edad de 66 años con muchos proyectos aún por delante.

De hecho, mañana mismo la cantaora formaba parte del elenco de artistas que homenajeaban al maestro Salvador Guerrero en el propio centro de La Merced. "Pero de alguna manera estará con nosotros, también se convertirá en un homenaje a Mariana", explicaba la intérprete Inma Márquez durante la tarde de ayer en el velatorio. Y es que Mariana, así lo han destacado cada artista, cada persona que quiso estar con ella en La Merced, siempre colaboró con sus compañeros de profesión, sobre todo, con los más jóvenes. Así, hoy estaba prevista su aparición en el estreno del nuevo espectáculo de Anabel Rivera en la Sala Central Lechera. La cantaora gaditana, rota de dolor, junto con su marido, David Palomar, acudió a media mañana a la vela por Mariana.

"Mariana era luz", resumía el cantaor que tuvo "la suerte" de producir dos discos para la embajadora del cante de Cádiz. "Para mí era un espejo donde mirarme, una maestra. Va a dejarnos un vacío muy grande porque una persona con tanta luz deja un hueco enorme", explicaba Palomar mientras que, más tarde, Anabel lamentaba también la pérdida de la artista a la que recordará de una manera "muy especial" hoy durante su monólogo flamenco.

Otra pareja de jóvenes artistas, el cantaor chiclanero Antonio Reyes y la bailaora gaditana Patricia Valdés, fue de las primeras en llegar a esta irremediable cita. "La gracia" y "la sabiduría" de Mariana fue destacada por estos flamencos que hacían su entrada poco después de los amigos más tempraneros, la cantaora Manoli de Gertrudis, el artista Joaquín Alegría y el flamencólogo Eduardo Márquez, una de las personas que confió en el talento de Mariana de Cádiz y valedor de su carrera profesional en los comienzos. "Después de La Perla, como cantaora no ha habido otra igual y creo yo que tardará en salir otra como Mariana. Una mujer exquisita", valoró el experto.

Mariana de la "sonrisa" y del "arte eterno" como decía el bailaor Juan Ogalla. Mariana "la hermana", "única", como la tildaba la cantaora Carmen de la Jara. Mariana "de las pocas que se ha preocupado por nosotros los jóvenes", como decía un emocionadísimo Joaquín de Sola, a quien la cantaora descubrió durante un curso que ella impartía junto con Antonio Barberán hace unos años también en el centro de La Merced. "Ella me escuchó cantar y cuando terminé me dio su teléfono, me dijo que yo valía mucho, que tenía talento y que la llamara para lo que quisiera. Y yo la llamaba y le preguntaba cómo se hacía tal cante y ella me ayudaba a prepararlo", explicaba el joven cantaor.

Y es que a Marianita de Cádiz la querían jóvenes y veteranos. Maestros del compás y del soniquete como Felipe Scapachini y Rancapino se deshicieron en elogios para la artista y para la persona. "Mariana era un puntal. Un puntal de los grandes de Cádiz. Era única en su género y de simpática no había otra igual", decía el de la voz oscura. "Ahí está su obra para que la valore el público. Yo qué te puedo decir de ella... Pues todo bueno. Buena artista y buena gente", sopesaba otro de los emperadores de la alegría de Cádiz que, muy certero, aprovechó esta ocasión para recordar "que tenemos a otros compañeros muy malitos como el cantaor Juan Silva y como el periodista que tanto ha hecho por el flamenco, Jesús del Río, y tenemos que acordarnos de ellos que están aquí con nosotros".

En esta línea Paco Real, presidente de la peña La Perla de Cádiz, se lamentaba que "finalmente y por causas ajenas a la peña no hemos podido celebrar el homenaje que le queríamos hacer a Mariana desde hace tres años". Además de amigos de La Perla, varios representantes de las juntas directivas de las peñas Juanito Villar y Enrique El Mellizo también compartieron la mañana y la tarde con la familia y los admiradores de la sobrina de Canalejas de Puerto Real. "Una gran pérdida", "una cantaora insustituible", venían a decir estos buenos aficionados flamencos como José Morote, de la entidad de la que Juanito Villar es titular, y como el presidente de El Mellizo, Antonio Benítez, que el miércoles también nos atendía al teléfono.

Los palmeros Diego Montoya y Jorge Bautista, la bailaora Lidia Cabello, los cantaores Alonso Núñez Rancapino Chico, Miguel Rosendo, Emilio Florido... El goteo de artistas flamencos de Cádiz no cesó durante todo el día, hasta las doce de la noche que cerró el centro que volverá a abrir su puertas hoy a las ocho de la mañana.

Tampoco faltaron representantes de distintos ámbitos de la sociedad. Desde otros territorios de la música, como la intérprete Pasión Vega o el carnavalero José Ramón de Castro, Ramoni; de la cultura, como el periodista Jesús Vigorra, el director del Centro Andaluz de las Letras, Juan José Téllez, el rector de la UCA, Eduardo González Mazo, el director de la Fundación Fernando Quiñones, Mauro Quiñones, la poeta Blanca Flores, el ex director de la Agencia Andaluza para el Flamenco, Paco Perujo y la directora del ahora llamado Instituto del Flamenco, Mª Ángeles Carrasco...; además de políticos de diferentes formaciones. Todos lamentando la pérdida de Mariana pero festejando lo que fue su vida.

"Las artistas no lloran por la calle", recuerda Luci que le decía a Mariana. Para sus adentros se quedaron "las fatiguitas". A nosotros sólo nos dejó alegrías.

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