Los toros tuvieron mala suerte con los toreros y se quedaron sin torear

  • Una buena corrida de 'Los Recitales' sobresalió en el festejo isidril, una tarde en la que destacaron también los diestros actuantes pero por su incapacidad para torear

Una buena corrida de "Los Recitales", aunque incompleta en número ya que los veterinarios habían aprobado sólo cinco toros, fue la nota sobresaliente de la tarde de ayer en Las Ventas, en un festejo en el que, sin embargo, destacaron también los toreros por su incapacidad para triunfar.

Se soltaron cinco toros de "Los Recitales", correctos de presencia, bravos, nobles y de buen juego, con la excepción del sexto, menos claro. Aplaudidos los cuatro primeros arrastres. El quinto, un remiendo de Fernando Peña, más grandón y basto, también sirvió.

Curro Díaz mató de metisaca y bajonazo en la mitad del toro (silencio); y tres pinchazos y estocada caída (silencio). Iván Vicente: estocada que asoma, pinchazo, media y tres descabellos (silencio tras dos avisos); y pinchazo, media y descabello (silencio). Ambel Posada: dos pinchazos y estocada (silencio); y bajonazo (silencio).

En cuadrillas, Domingo Navarro colocó sendos buenos pares de banderillas en los toros tercero y sexto, y en éste último pareó también con acierto y lucimiento Javier Ambel.

La plaza rozó el lleno, con ligeras calvas en los altos del sol, en tarde soleada y agradable.

Se cumplió el dicho de que cuando hay toros no hay toreros, porque esta vez lució el ganado muy por encima de los toreros, que en definitiva se dejaron ir una buena oportunidad.

Corrida ideal en todo. Fue una pena que los veterinarios obligaran a remendar el buen conjunto que trajo para su debut en San Isidro el ganadero Salvador Martín, propietario de Los Recitales. Se olvidaron de que el toro en tipo para embestir guarda necesariamente una armonía de hechuras que es necesario respetar.

Ese fue el toro que predominó ayer en Las Ventas, cuatro (buenos) de cinco. Y aunque el de Fernando Peña dio también de si, hay que advertir que lo normal es que el mastodonte, que impresiona por el volumen, sea pura lotería, ya que lo más probable es que se quede todo en la fachada.

Lo negativo de ayer ha sido que la terna, los tres espadas sin excepción, no han sido capaces. Para desgracia de ellos mismos, los toreros, y de los propios toros.

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