Cultura

'El tebeo mágico' plasma la fascinación infantil por el cómic

  • Ilustrada por Xosé Tomás, Rafael Marín presenta una novela que puede leerse a todas las edades

El escritor Rafael Marín. El escritor Rafael Marín.

El escritor Rafael Marín. / joaquín hernández kiki

El que fue niño y deseó que el tiempo se parara para entrar en una librería -y no, por ejemplo, en una pastelería- entiende la fascinación de esas historias que cogían el alma blanducha que nos habitaba -Animula, vagula, blandula, por qué no- y le daban una forma apenas alterable en el tiempo. Quien, con los años, aún dilata pupilas ante determinadas temáticas, ante determinados títulos, es que aún roza la esperanza de volver a sentir el arrastre de esos picos de heroína.

Rafael Marín presenta hoy en la Feria del Libro El tebeo mágico: una novela "infanto-juvenil" que realiza un homenaje a esa sensación (y a sus víctimas) con una propuesta que se adapta a lectores desde "los diez hasta los cien años, aunque si tienen cultura comiquera (especialmente, ya algo maduritos), mejor que mejor": "Los libros, o los cómics, que leemos de niños son como el primer amor: hay gente que después los olvida, y gente que después vuelve. El factor nostalgia es muy fuerte, y hay quien vuelve a los viejos cómics diez años después, sobre todo, los que ya estamos un tanto desencantados de ellos", explica Rafael Marín.

Hoy día, desde luego, las iniciaciones son distintas, y vienen dictadas en muchas ocasiones por el cine: "Cuando un chaval me dice: ' Me quiero enganchar a Marvel, ¿por dónde empiezo?', mi respuesta suele ser que para qué, si lo que a él le están gustando son las pelis; probablemente, los tebeos no le van a gustar porque son un discurso completamente distinto".

Publicada hace unos meses por Estudio Rosetta, El tebeo mágico cuenta con las ilustraciones de Xosé Tomás, dibujante con el que Rafael Marín realiza colaboraciones en algunos periódicos gallegos. La historia, sin embargo, surgió hace años: sus protagonistas -un niño y una niña que se meten voluntariamente en un cómic y van saltando de aventura en aventura- son, de hecho, los hijos del escritor cuando eran críos. La idea no consiguió zambullirlos en el mundo del tebeo: "Mis hijos crecieron en libertad y pasan de las cosas que le gustan a su padre. Lo único que he conseguido es que les guste Star Wars".

Los niños de El tebeo mágico van conociendo a personajes de tebeo inventados pero con referentes en creaciones reales, como Flash Gordon o El Capitán Trueno, en un homenaje a los superhéroes en general que presenta, también, "un juego intertextual muy divertido: cada nuevo héroe, por ejemplo, es el 'defensor de los débiles y oprimidos'... Toda la historia se entiende mejor, claro, si te resultan familiares las referencias".

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