La sensualidad de la mujer indígena de Zitman se abraza a Santa Catalina

  • El próximo 6 de septiembre aterrizará en la fortaleza gaditana una selección de 59 piezas de este escultor holandés, cuyo deseo de exponer en Cádiz se remonta a los años 60, cuando conoció la ciudad

Cornelis Zitman Castillo de Santa Catalina. Permanecerá del 7 de septiembre al 8 de noviembre.

Durante dos meses, desde el 6 de septiembre, el Castillo de Santa Catalina se erigirá como el refugio perfecto de las formas sensuales, casi mágicas y llenas de humanidad del escultor holandés Cornelis Zitman.

Una exquisita selección de 59 piezas rendirá tributo a la mujer indígena, cuyas formas exageradas comulgarán con la tranquilidad de este apacible marco, Santa Catalina, Cádiz, donde su autor quiso vivir un buen día, allá por los años 60, cuando vino a Andalucía por primera vez. "Esta exposición tiene un significado especial para Cornelis Zitman, porque para él era un deseo venir a Cádiz", explica Carlos Armas, comisario de la muestra. "Durante una época estuvo en Fuengirola y conoció Cádiz. Le encantó e incluso se planteó venir a vivir. Pero la de entonces era una España muy deprimida y, finalmente, regresó a Venezuela", añadió.

De carácter aventurero e inquieto, el escultor holandés concibe la escultura como una vía de escape, un lugar para el refugio que le permite crear de forma íntima personajes y situaciones "cuya presencia literaria se deriva de una realidad de la cual me siento privado, excluido y que me acobarda al mismo tiempo. La escultura responde en mi caso a una necesidad de narrar como un escritor lo que descubro y observo a mi alrededor", ha comentado alguna vez, a modo de reflexión.

Su obra es fruto de sus incursiones por Caracas y el Caribe, cuyas buenas vibraciones se plasman en estas esculturas llenas de vida. En este caso, la mujer, una constante en su creación, no se aleja demasiado del prototipo, y aunque está dotada de cierto trasfondo simbólico, no deja de ser visible, redonda, la criolla totémica que vive, actúa y espera con toda la tranquilidad. No en vano, uno de sus críticos habló de su obra como la "escultura a la vista".

Entre ellas, aterrizará por Cádiz su serie sobre las bicicletas, Columpio, la cabeza herida, la caribeña, la serie de la tribu, así como su obra más sublime, Luna o la de mayor relevancia artística, Cama grande. Asimismo, también destaca una pieza de la serie Las Dinas, modelo del artista y de otras grandes figuras como Matisse o Kandinsky, que lo impulsó internacionalmente.

Cornelis Zitman ha participado en varias exposiciones internacionales como la Bienal de Escultura de Budapest, la Bienal de Sao Paulo, la Fiac de París o la Feria de Arco en Madrid, entre otras muchas. Asimismo, ha sido merecedor de varios premios como el Nacional de Escultura del Salón de Artes Plásticas de Caracas (1951), el Primer Premio de la Bienal de Escultura de Budapest (1971) o el Premio Especial del Kotaro Takamura Grand Prize Exhibition del Museo Hakone, en Tokio (1982).

Para el concejal de cultura, Antonio Castillo, la llegada de esta muestra a la ciudad coincide con un momento de gran esfuerzo económico por parte del Ayuntamiento gaditano, "de cara a la elaboración de un programa de calidad, con el fin de abarcar todas las artes plásticas y atender al mayor número posible de usuarios".

A ellos les toca disfrutar de estas figuras femeninas de rostro chato, aborígen, hermético; de cuerpo deforme, vientre prominente y brazos y piernas dinámicas. Una sensualidad profunda y apacible, como el marco que la aguarda. Santa Catalina.

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