"El ritmo interno no tiene nada que ver con el que nos imponen"

  • El músico vasco presenta esta noche en el Aulario La Bomba su disco 'Bikote Bat' dentro del ciclo Transformaciones, canciones que cambian el mundo

Tan buen entrevistador como entrevistado, Jabier Muguruza se distingue por su atención a cada pregunta, sus respuestas meditadas, reflexivas. Le importa el tiempo, le importa la comunicación. Tiene un ritmo que no impone, que comparte y que contagia. Esta noche lo ofrecerá traducido al lenguaje musical durante su actuación en La Bomba dentro del ciclo Transformaciones, canciones que cambian el mundo.

-Pregunta de rigor para todos los participantes en el ciclo, ¿las canciones pueden cambiar el mundo?

-Hombre, yo no quería ser muy descortés con los organizadores. Se atreven a invitar a un cantautor que se expresa, no todo, pero básicamente en euskera, me parece un acto de valentía y de rebeldía el suyo así que si yo les digo que me parece un poco complicado lo de cambiar el mundo con las canciones... Pero así es. Otra cosa es que hay una serie de canciones que han ayudado a la gente, tomadas de uno en uno o a veces en sentido generacional, a reafirmarse en sus convicciones.

-¿Y el periodismo y la literatura? Los campos en los que se mueve...

-Hace poco le leía a un escritor que si la literatura servía para cambiar el mundo ya lo habría cambiado. Estoy en esta línea. Sí creo en el cambio del tú a tú. Yo, más que a un colectivo, canto a las personas que están ahí de uno en uno, tomadas como individuo. Después, cuando recibo sus opiniones, sus mensajes en la web, veo que hay mucha gente que ha vivido algo especial y eso, claro, son cambios. Pero cambiar el mundo me suena tan grande... De todas formas una puntualización a lo que decías de los campos a los que me dedico, al final todo se reduce a la música y la palabra, alrededor de esos dos ejes trabajo. En la radio pública vasca tengo un espacio desde hace ocho o nueve años donde opino, la literatura pues, bueno, sobre todo la infantil pero siempre hay un posicionamiento sobre la vida y, ¿cuál de ellas influye más? Pues en mi caso creo que lo que mayor repercusión tiene es estar todas las semanas en la radio pública dando mi chapa.

-Decía eso de dirigirse a cada individuo pero en su último disco, Bikote Bat, habla, sin embargo, de la pareja, ¿no?

-En realidad es una pareja pero que está distante. Bikote bat quiere decir Una pareja y está traducido libremente como Son dos. Pero esos dos están en una habitación y no consiguen comunicarse, hay algo que flota en el ambiente, como un problema de impotencia a la hora de comunicar algo.

-Vivimos en la era de la comunicación y, paradójicamente, parece que cada vez se hace más complicado comunicarnos.

-Me has tocado el tema, uno de los preferidos y no como divertimento sino como algo que me preocupa mucho. Me obsesiona el tema de la comunicación y la incomunicación. Veo cosas que me dejan atónito. Que la gente esté tan sola en un momento donde parece que estamos todo el día conectados yo es que lo vivo con sufrimiento.

-¿Hay una receta para curar esa soledad casi crónica?

-No parecen tiempos fáciles, aunque tiempos fáciles no han sido nunca. Lo que es cierto que hay una serie de factores que están complicando la comunicación. Estábamos la semana pasada dando unos conciertos por tierras valencianas y estábamos tomando algo y me decía una mujer encantadora que nos sirvió algo que vienen tiempos donde vamos a estar dándonos codazos y sólo vamos a salir adelante los más fuertes. Yo espero que esta mujer no tenga razón pero la cosa se está poniendo bastante complicada y no ayuda a que la gente esté en contacto, que la gente comparta, que comparta el tiempo, si tú no estás dispuesto a compartir el tiempo está complicado todo el resto.

-Sin embargo la gente ha salido a la calle y ha recuperado la plaza como ágora. Hablo del 15-M. ¿Hay esperanza entonces?

-Te agradezco que comentes eso porque estaba haciendo un discurso un poco oscuro. En el País Vasco, por ejemplo, la plaza es un lugar de encuentro con un peso tradicional grandísimo y sé que también en otros lugares. Es importante decirlo, es verdad, porque si nos quedamos en algo muy oscuro al final sólo aportamos desesperanza.

-Es hora de hablar del concierto en Cádiz. ¿Cuál es el concepto?

-Yo sigo creyendo en la obra aunque suene ya a desfasado. Sigo creyendo en un disco que está concebido en un momento concreto de tu vida, con unos músicos concretos, con un técnico, colaboradores... Curiosamente con Bikote Bat estamos defendiendo el disco tal cual, con alguna mirada hacia atrás en el caso de canciones que son especialmente conocidas. Iré solo con un pianista, Mikel Azpiroz, y su labor tiene un peso muy grande porque el disco es muy desnudo pero armónicamente, toda la línea melódica, la lleva él y para mí era muy importante porque la seña de identidad es el silencio.

-Desnudez pero para llegar a expresar conceptos muy globales, ¿es algo intencionado?

-Sí es intencionado. Precisamente, cuando estábamos preparando el homenaje a Leonard Cohen hace seis años la formación que nos acompañaba, básicamente, era la de Kiko Veneno y ellos me tomaban el pelo, porque tenemos ya una amistad, porque yo les forzaba, un poco más lento, un poco más desnudo... Y hacían hasta sketches con esto... También tiene mucho que ver con el tema de la comunicación, con el ritmo interno que no tiene nada que ver con el que nos están imponiendo y agobiando, que creo que acabaremos desquiciados a este paso.

-Usted, su hermano Fermín, su hermano Íñigo, ¿qué había en esa casa para desarrollar tanta sensibilidad hacia la música?

-Pues no lo sé... Es verdad que había un bisabuelo que tocaba el acordeón pero de lo demás no tengo muchas pistas para saber por qué todos hemos dirigido nuestros pasos a la música aunque también es verdad que hemos hecho cosas muy distintas. Quizás, no sé, la gran presión que tuvimos en casa por parte de mi madre influyó para que buscáramos caminos para expresarnos. Primo Levi decía que cuando salió del campo de concentración buscaba una mujer que le escuchara mucho. Hemos necesitado ser escuchados. Pero, bueno, también influye que somos de Irún, de la frontera, y desde muy niños escuchábamos acordeonistas franceses y algo de la tradición vasca y eso nos motivó.

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