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CINE

La resurrección de Mickey

  • 'El luchador' puede darle al polémico actor un Oscar el próximo domingo

Este año los Oscars parecen apuntarse a la redención. La que se perfila gran favorita en el último empuje antes de la ceremonia del domingo, Slumdog Millonaire, habla de que el sufrimiento tiene su recompensa. Y el candidato mejor situado para ganar la estatuilla como mejor actor del año, Mickey Rourke, es otro que ha salido de las tinieblas, gracias a Darren Aronofsky. A los más jóvenes puede extrañarle mucho, pero Rourke fue una de las estrellas de los 80. Los que se hayan acostumbrado a verle en papeles secundarios o de protagonista en filmes infames no recordarán los buenos tiempos de Nueve semanas y media. El actor se dio a conocer tras protagonizar La ley de la calle, film de culto de Coppola, otro que sabe lo que es subir y caer. Tras encandilar a la crítica y a los públicos más selectos demostró que podía ser una estrella taquillera en el citado clásico del erotismo blando de Adrian Lyne, que también sirvió para lanzar a Kim Basinger. Consolidó su estatus en Manhattan Sur y en El corazón del ángel. Pero dotado de un sentido muy fuerte de la autodestrucción, empezó a dar tumbos en su vida personal y profesional. Aceptó películas que eran bodrios y dio estrafalarios espectáculos como meterse a boxeador con 50 años. El resultado es que la industria dejó de confiar en él y entró en una fase oscura.

El luchador es el film que le da una segunda oportunidad en su vida. Su presencia en él fue un empeño del propio Aronofsky, cuya trayectoria no es menos extraña que la de Rourke. Saltó a la fama con la inclasificable Pi y puso a Ellen Burstyn en la final del Oscar con Réquiem por un sueño. Luego volvió a sus orígenes con la estrambótica La fuente de la vida. Los productores de El luchador querían a una estrella como Nicolas Cage, pero el director tuvo la intuición de ver que Mickey Rourke era ideal pues esta historia de un ídolo de los 80 que intenta recobrarse veinte años después era la suya propia. Además el gusto del actor por los deportes violentos era apropiada para el personaje. Aronofsky no lo tuvo fácil, saliéndose con la suya a costa de recortar el presupuesto, con lo que el film entró en el terreno del cine independiente. Sin embargo, no se dejó deslumbrar por la presencia de Rourke, antes al contrario. Le dio un discurso donde dejaba claro que su carrera era un desastre y le emplazó a no pifiarla con El luchador. El resultado ha dado por ahora el León de Oro de Venecia, el Globo de Oro al resurrecto actor y muchas opciones de ser él quien levante la estatuilla el domingo. Sin embargo, Los Oscars sólo han considerado a su compañera Marisa Tomei para acompañarla como secundaria. Ni siquiera Bruce Springsteen, que obtuvo el Globo de Oro por la canción que ha escrito para el film, se ha visto reconocido.

La historia nos presenta a Randy Robinson, que en los 80 es una figura de la lucha libre con el nombre de guerra de El Carnero. Sin embargo, veinte años después su carrera esta acabada. Lejos del circuito profesional, sobrevive dando penosos espectáculos en rings de tercera mientras se niega a reconocer que el tiempo ha hecho estragos en su cuerpo y ya no está para esos trotes. Tras sufrir un ataque al corazón se tiene que retirar. Su vida transcurre entre una bailarina de streptease que es su única amiga y el deseo de reconciliarse con su hija perdida (Evan Rachel Wood). Pero sigue obsesionado con sus tiempos de gloria y empieza a preparar su vuelta con la revancha contra el que fue su gran enemigo en el ring, un luchador apodado El Ayatollah.

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