"Se está recuperando el modo tradicional de contar historias"

"La gente dirá -declaró Ángela Vallvey, poco después de saberse finalista del Planeta- que esta novela es un homenaje a Agatha Cristie. Pero en realidad es un homenaje que yo me doy gracias a Agatha Cristie". Muerte entre poetas tiene una estructura típica de ratonera: un asesinato en una casa solariega. La trama, tan cerca de la tradición de novelas de crímenes y tan lejos de templarios y catedrales, comparte con la de Savater, su compañero de premio, una vuelta a las estructuras clásicas de la ficción. ¿Indica esto un cambio en las tendencias de la narrativa?

Vallvey se sonríe: "Yo los únicos ciclos que cambio son los de la lavadora -bromea-. Sin embargo, sí creo que se está empezando a recuperar el modo tradicional de contar historias, con inicio, nudo y desenlace, que estaba tan de moda denostar y que, en realidad, no es desmerecedor en absoluto a la hora de abordar una idea". Vallvey subraya que la novela "no tiene nada que ver con la lírica. De hecho espero que esta relación con la poesía no sirva para espantar lectores".

La novela finalista del Planeta gira en torno "a la literatura y las pasiones violentas que todos llevamos dentro". La viuda de un poeta que dirige una fundación en Toledo reúne allí a las mejores firmas del país. En ese momento, se produce un asesinato que sirve como excusa para recorrer los momentos de luz y miseria de todos ellos. Y, al igual que en la novela de Savater, aparece un bizarro club: 'el club de los Baskerville', que se dedica a resolver misterios en la vida real. "En la historia no hay gente real -explica Vallvey, refiriéndose a la nota introductoria del libro- pero, si por casualidad la hubiera, eso convertiría a los personajes en más imaginarios todavía".

Vallvey, que afirmó no sólo presumir de ser poeta sino jactarse de ello, aseguró que el mundo de la poesía podía llegar a ser "muy divertido", y que desde luego "influye" conocer de cerca este tipo de ambientes: "Donde puedes llegar a ver a personajes muy interesantes, y a poetas que son buenos escritores y buenas personas, como puede ser el caso Pere Gimferrer, y también a muchos malos escritores con una petulancia desmedida. Así que -continuó- pensé que sería una buena idea sacarle provecho a este mundo de vanidad".

Pocas más allá de ese mundo de vanidad que el propio Planeta. Vallvey ni plantea futuribles, más que satisfecha de su lugar al lado de Savater: "Yo, que soy una gran aficionada al matrimonio, puedo decir que estoy encantada de llevarle la cola a Fernando Savater -dice-. Aunque esto suene un poco mal".

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