"La poesía viene a despertarnos de esa especie de sueño en vigilia"

  • Eduardo García habló sobre Aleixandre en el ciclo Tarde con las Letras

"Toda la obra de Vicente Aleixandre es un quiebro vital -explica el poeta Eduardo García-. Un conflicto continuo entre deseo y negación. Sus poemas están llenos de vida, tienen un lenguaje oceánico, único en nuestra lírica".

Para Eduardo García -que disertó ayer sobre la figura y obra del poeta sevillano en la sede de la Delegación de Cultura-, Vicente Aleixandre puede considerarse "el impulsor y padre de toda la poesía de postguerra".

"Poco después de su muerte -comenta- la poesía experimentó un cambio estético importante y esto sin duda ha influido en su posterior olvido. Un olvido en el que incluso puede haber pesado la concesión del Nobel, en un país cainita como el nuestro... Pero como la moda es un movimiento pendular, ahora los jóvenes están descubriendo a Aleixandre y es la corriente realista la que está a la baja. Yo auguro cierto renacer de la figura de Aleixandre".

Eduardo García destaca su talento excepcional para experimentar con el lenguaje, "algo que han conseguido pocos poetas del siglo XX en nuestra lengua. Pero, sobre todo -añade- yo destacaría su tremenda pulsión vital. Es difícil encontrar un poema de Aleixandre en el que no haya algún hallazgo sorprendente".

"A alguien que se acercara por primera vez a la obra de Vicente Aleixandre -prosigue García- probablemente le sorprendería que no le hablase con un lenguaje normalizado. Las palabras parecen cantar y chocar entre sí. En muchos casos no lo logras descifrar, pero sientes una emoción imposible de describir. Si lo pudieras explicar perfectamente, racionalizar, normalizar, entonces, probablemente, no te conmovería tanto. Hoy en día vivimos mecanizados, programados, pendientes del reloj. La poesía, precisamente, viene a despertarnos de esa especie de sueño en vigilia".

"El ejemplo de CTRL-ALT-SUPR está muy bien: la poesía suspende el tiempo de obligaciones y te abre la percepción, escuchas una voz que es tu misma voz la que te habla", indica.

De toda la obra de Aleixandre, Eduardo García escogió Espadas como labios para ilustrar su charla: "Es el más significativo de la etapa surrealista del autor -comenta-. En sus textos, encontramos a un Aleixandre joven, anterior a la guerra, que acaba de descubrir el Surrealismo y está disfrutando con ese nuevo juego de palabras que se le propone. Un Vicente Aleixandre en completo estado de gracia".

"Luego llegaron la postguerra y los diez años de olvido -continúa el autor-. Como se sabe, Aleixandre permaneció prácticamente oculto en su casa, alegando motivos de salud. Pero yo creo que esa fue su excusa perfecta, una manera de no dejarse ver y de no implicarse con el Régimen, como sí tuvieron que hacer otros... Ese sentido de la ambigüedad está siempre presente en él... No tiene valor para enfrentarse ni para escapar".

A pesar de encuadrarse dentro del Surrealismo, el primer estilo de Aleixandre, según García "es peculiar porque nunca es arbitrario. Se dan imágenes y visiones pero siempre se sigue una corriente, un sentido que recorre el poema entero", indica el poeta.

Resulta curioso, en un autor tan vanguardista, un control tan absolutamente clásico de la forma: sus poemas son endecasílabos, alejandrinos... Como si las palabras, de algún modo, pretendieran encerrar su pulsión.

"La brecha -insiste Eduardo García-. La brecha entre deseo y la realidad que lo frena es el leitmotiv de Vicente Aleixandre. Una tendencia impensable por los surrealistas, que hacían gala de sus deseos irrefrenables... pero Aleixandre mezcla este espíritu con el espíritu español, jesuita, de castración. ¿Qué mayor ejemplo de eso que un título como Espadas como labios? Su obra es un grito de libertad que siempre se remansa con la negación".

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