El pianista Pedro Ricardo Miño se inspira en La Victoria en su nuevo disco

  • El intérprete ofreció anoche un aplaudido recital en el Casino dentro del ciclo Conocer el Flamenco · Miño incluyó en el programa varias composiciones dedicadas a Cádiz, como las alegrías 'Tío Beni'

"¡Qué hermoso!, ¿puedo tomar una foto?", pregunta con admiración Pedro Ricardo Miño al traspasar el umbral del Casino Gaditano, donde este pianista ofreció anoche el primer concierto del ciclo Conocer el Flamenco. Miño, a sus 27 años, sorprende por su madurez artística tanto como por su franca y definida personalidad. A su prometedora carrera en solitario suma miles de kilómetros y muchos aviones acompañando por Estados Unidos y Europa a artistas tan cotizados como Ravi Shankar, Jackson Browne, Chick Corea, Estrella Morente o Manuel Molina. Y sin embargo, sus gustos siguen siendo sencillos: "Me encanta Cádiz y una de las cosas que más feliz me hace es pasar la noche en vela pescando en la Punta San Felipe. Mi padre, como buen trianero, me transmitió la afición. La verdad es que vengo a menudo a esta ciudad; con seis años ya debuté en el antiguo Teatro Andalucía y voy a dedicarle un tema a la playa de La Victoria en mi próximo disco, que estrenaré en la Bienal de Flamenco de Sevilla".

Anoche, en su recital en el patio neomudéjar de la plaza San Antonio, Pedro Ricardo sorprendió por tientos, granaínas y seguiriya en una primera parte en solitario. Tras el descanso, invitó a los cantaores Manuel Tañé e Ismael Fernández, así como al percusionista Juan Ruiz (habitual en los conciertos de El Barrio), a interpretar algunos temas señeros de su primer disco Piano con duende (El pescador de estrellas), como las alegrías que dedicara a Beni de Cádiz (Tío Beni) y los célebres tangos trianeros "que unas veces hablan de banderas republicanas y otras de banderitas gitanas, según me coja el día", bromea.

Triana en Cádiz. Su barrio, donde le acunó una de las familias más flamencas del antiguo arrabal alfarero: la que componen la bailaora Pepa Montes y el guitarrista Ricardo Miño. "Los pocos corrales y casas de vecinos que en Triana se han salvado de la especulación tienen un ambiente como el que se respira en La Viña y algunos bares como El Manteca, al que dediqué otro tema en El pescador de estrellas", señala.

Ricardo Miño, que le ayudó anoche en la prueba de sonido marcando el compás por palmas, reflexiona sobre la singularidad creativa de su hijo. "Aunque es joven creo que tiene algo muy interesante: está definido por lo que quiere, por sus objetivos. Su formación es clásica, pasó por el Conservatorio, pero su mirada y su piano son genuinamente flamencos. Está en el momento de arriesgar y equivocarse porque tiene tiempo de rectificar y en esta carrera de fondo que es la música apunta formas muy creativas. Los cantaores se sienten muy cómodos con él porque los trata como si fuera un guitarrista. Ha tocado para los más grandes menos para Camarón, que lo animaba prometiéndole 'el aguinaldo', pero entonces era aún muy chico".

Pedro Ricardo Miño, por su parte, cree que el piano flamenco "tiene en Cádiz una salud magnífica como confirman nombres como Campuzano, Sergio Monroy, Diego Gallego, Diego Magallanes, Manolo Carrasco y tantos otros grandes artistas".

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