Daniel heredia. Periodista y escritor

"Soy periodista gracias a Tintín y escritor por Pérez Reverte"

  • El escritor gaditano Daniel Heredia presenta su primera novela, ‘La sombra vencida’, realidades versus tópicos

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Desde la autonomía de la dignidad, sin prisas, paladeando cada palabra, puliendo las aristas y sintiendo la musicalidad y los giros del destino, Daniel Heredia ha vivido dos años de novela, o ha escrito una novela en dos años, o ha culminado dos formas de ver la vida y la novela. En contramano, el escritor y periodista gaditano capta las dos caras de la paradoja.

En la ciudad de la luz germinó La sombra vencida, su primera experiencia narrativa, publicada por Absalon y que se presentará el miércoles en la Asociación de la Prensa de Cádiz, con la participación de Jesús Maeso y la cantante Pasión Vega, a quien Heredia consagró su bautizo en el mundo editorial. Esta novela, alejada del tópico, presenta una existencia gris y doliente en Cádiz y sitúa la alegría y la efervescencia en Madrid. El personaje central huye de la fama, aunque se trate de un prestigioso literato, como Heredia se desmarca de esquemas preconcebidos y del tipismo de la tierra. A sus 38 años, y un amplio bagaje vital y profesional, Daniel Heredia confiesa que, de igual modo que sangraban los miembros de la Generación del 98 por la herida hispana, a él le duele Cádiz. La Cádiz decadente que expulsa a sus hijos hacia otra tierra prometida. “Aquí estoy yo, sin trabajo, en la tierra donde no importa la experiencia ni la titulación. Por ser de Cádiz y querer vivir en Cádiz, en el paro. Casi todos mis amigos ya no están”.  Viven lejos. “Aquí sólo quedan limpiadores y funcionarios, lo digo con todo el cariño y el amor inmenso hacia mi tierra, pero Cádiz se muere. Confundimos la calidad de vida con las temperaturas magníficas”. Empezamos bien.

Un periodista con tiempo para escribir, un peligro público. El proceso de creación de la novela ha permitido a Heredia pulir y dar brillo a cada página. “Lo contrario del periodismo. Leía la novela en voz alta en la azotea de mi casa y si algo no sonaba bien, si no surgía con fluidez, musicalidad y ritmo, había que darle más vueltas. Hablo de una historia de amor donde la culpa juega un papel muy importante, y el pasado repercute en el dolor que causan las pérdidas”. Tranquilo/a, que no va a contar el desenlace, pero admite el autor que se daría con un canto en los dientes, por así decirlo, si el lector “lo pasa mal leyendo la novela”. Es un decir, claro, nada que ver con el masoquismo, pura realidad, las luces y las sombras vencidas.

Quienes ya han leído la novela “quisieran saber más de los personajes cercanos y llenos de vida que rodean al protagonista”, y otros se ven reflejados en el texto de manera literal, pues Daniel emplea nombres de amigos y conocidos para referirse a personajes terciarios. Por supuesto, el autor entra y sale de la novela, las primeras novelas de todo escritor encierran numerosas claves autobiográficas, y sus ideas revolotean por la escena. De hecho, en esta entrevista se combinan expresiones que pertenecen a la novela y al mundo exterior, a la creación y al propio Daniel. “Reconozco que necesito hablar de espacios cercanos, en busca de la coherencia. Me considero muy gaditano, pero no gadita, pues no me gustan especialmente los Carnavales o la Semana Santa, ni otras costumbres de ahora”. Lo que traducido no resulta que sea soso, todo lo contrario, practica la ironía y el humor propio de otras maneras.

Con tintes barrocos, líricos, recargados hasta el onanismo, la novela ha contado con el apoyo de escritores como Jesús Maeso y Félix Palma, “quienes me dieron buenos consejos para embellecer cada párrafo”. Heredia cita a Arturo Pérez Reverte como su escritor favorito, “y la persona que más admiro”, aunque no olvida a Lorenzo Silva, Elia Barceló, Muñoz Molina y Paul Auster. Ni por supuesto a Pío Baroja.

Daniel quiso ser periodista por mor de Tintín. El influjo del rubio personaje de cómic carece de límites y fronteras. Heredia colecciona los libros y numerosos objetos alrededor del ficticio aunque entrañable reportero. “Soy periodista gracias a Tintín, y escritor por Pérez Reverte”. Entre sus aficiones confesables, señala entre bromas y veras, el escritor gaditano apunta, cómo no, la lectura, el cine y la música, precisamente tres especialidades susceptibles del pirateo y la falta de respeto general, con la propiedad intelectual como telón de fondo. “Todos los días intento ver una película. Me encanta el cine periférico, el asiático o israelí, y sobre todo el cine francés y sus historias realistas. Como no creo en casi nada, ni en Dios ni en los ovnis, necesito creer en historias de personas, la vida, el amor, el trabajo y las circunstancias que rodean al mundo. La vida no es más que este momento”, y recuerda la filosofía vital/mortal de Woody Allen, siempre en el alambre. Heredia, carpe diem, es capaz de recorrer tanto una ruta gaditana, acaso en dirección inversa a su infancia, que la mismísima ruta de Tintín, en Bruselas.

El amor por la palabra, el detalle cuidado al máximo, los ángulos de cada personaje, la oscuridad del protagonista que se asoma al final de la novela. Heredia salta de tema a tema, ahora recuerda su primer artículo en Diario de Cádiz, cuando cursaba Tercero de Bup, y sus primeros pinitos en el boletín universitario que dirigió, Aula 13. “El periodismo está casi muerto”, lamenta no sin antes clamar ante tanto despido y tanta incertidumbre que pesan sobre este “bellísimo oficio, cuyos conocimientos no da otra profesión. El aprendizaje y el cúmulo de personas y experiencias que ofrece el periodismo no tiene parangón, de hecho mi novela es deudora de los escritores que he entrevistado, como lo fue el libro sobre Pasión Vega”. Periodismo, escuela de vida en el presunto ocaso, en el cruce de caminos, víctima de la falta de escrúpulos y de otros pecados del nuevo siglo. “Pérez Reverte, cuando lo dejó, ya veía venir la crisis del periodismo”, señala Heredia, que enlaza cuestiones hasta enfatizar que en todos los órdenes de la vida actual “los que prosperan son los trepas y mediocres”, expertos en golpecitos en la espalda. Está la cosa muy mal.

El mundo literario no camina a la zaga. Heredia apenas se muerde la lengua, si acaso lo hace en defensa propia; advierte las zancadillas y envidias que envuelven a la literatura, y en general a todas las disciplinas artísticas o no que respiran vanidad por la herida. Desde su admiración por los escritores consagrados, el autor reclama más cariño por los nuevos autores, independientemente de su edad, y cita a Javier Castro, Luis García Gil, Manuel Ramos Ortega y al gran Óscar Lobato, otro periodista de postín, más de la escuela de Lou Grant que la de Tintín, y además compadre de Pérez Reverte. Y Heredia proclama que “las instituciones, una y otra vez, siempre llaman a los mismos; ya es hora de equilibrar la balanza y de cuidar más a los noveles”. A todos por igual. Heredia se muestra orgulloso de ingresar en el mundo editorial de la mano de una firma gaditana, Absalon, y de contar con la consideración de compañeros y amigos, que valoran su dedicación, talento y calidad humana.

ealcina.blogspot.com    

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