"Aún hay peligro en reunir a la gente y ponerla a escuchar"

  • Juan Mayorga habló del sentido del texto teatral en su encuentro en la UCA

Teatro como diálogo, experiencia y cuestionamiento del poder. Ese es el extracto de la obra de Juan Mayorga y esa fue la tarjeta de presentación que del dramaturgo dio María Sáez Mintegui. Mayorga, que llegó a La Kursala como Presencia Literaria, comenzó definiendo el teatro como "el arte de lo anómalo". "En él -explicó- desarrollamos situaciones extremas que, desde su excepcionalidad, puedan dar cuenta de lo normal y arrojen una luz para entender lo cotidiano".

Citó a Los persas, de Esquilo, como la primera obra de teatro histórico: "Y ya desde ahí, cuando lamenta la arrogancia y soberbia que ha llevado a los persas a la derrota en realidad, lo que hace, es hablar de los propios griegos -argumentó Mayorga-. Esa es la función de este tipo de obra: dialogar con nuestro tiempo a través del pasado".

El autor de Legión recordó que, en la antigüedad clásica, "la ciudad era convocada en una asamblea en la que los ciudadanos, a través de las representaciones, podían analizar su propia vida. Aún ahora es peligroso reunir a la gente y ponerla a escuchar".

Juan Mayorga se sirvió de una reflexión de Walter Benjamin sobre la I Guerra Mundial para ilustrar su idea de la obra teatral. "El hombre europeo se ha vuelto más pobre en experiencia", decía Benjamin, explicando que, al volver de las trincheras, los soldados de la Gran Guerra no tenían historias que contar: sólo habían experimentado un enorme shock.

"Hay un tipo de espectáculo -añadió Juan Mayorga- que estuvo vigente durante años y que era, precisamente, el montaje del shock, dominado por la máquina pero con muy poco que contar. Cada día somos más conscientes de que el mejor texto es aquel del que salimos cargados de experiencia. Por eso defiendo el teatro narrativo, porque lo importante es contar historias y construir personajes".

Con todo, Mayorga apunta que el fin último del texto dramático no es la función narrativa sino la construcción de una experiencia en el espectador, aunque sea reaccionando en contra. "Si el teatro es arte del conflicto -explicó- el primer enfrentamiento es el que se da entre la escena y el patio de butacas".

Recordó el autor, también, el encuentro con Andrés Lima del que surgiría su famosa parodia de la boda de Ana Aznar: "Me citó, no sé si conscientemente, en la plaza de Santa Ana en Madrid y se trajo el especial que el Hola dedicó a la boda -relató-. Y me dijo, 'Esto no puede ser, tenemos que hacer algo'. Alejandro y Ana incluso obtuvo subvenciones de la Comunidad de Madrid. "Desarrollamos hasta nueve situaciones que imaginamos podían haberse dado en la boda y nos dimos cuenta de que era una cita tan rica que podía haber terminado dando lugar a un subgénero. Nos arrepentimos muchísimo de no haber puesto a Gallardón como un Spiderman, intentando colarse...", bromeó Mayorga. El montaje, que se desarrollaba en un salón de bodas auténtico, terminó cosechando más de 500 representaciones en toda España. "Inauguró lo que se me ocurrió llamar un teatro histórico de emergencia, y es un modelo que me gustaría volver a repetir".

Una de las características más frecuentes en los textos de Mayorga es la ficcionalización con animales: "Un rasgo que ha adquirido un valor especial desde Kafka. Si a uno le repiten continuamente que es gusano, terminará creyendo que es un gusano. Algo muy útil de recordar especialmente en tiempos como los que corren", comentó. Mayorga ha escogido este recurso en cuatro de sus obras. La primera de ellas, no representada, fue Palabra de perro -una versión de El coloquio de los perros cervantino-. En Paz Perpetua unos cuantos canes luchan por un puesto en una unidad antiterrorista, donde la última prueba es un conflicto moral.

Últimas palabras de Copito de Nieve, la escribió Mayorga "fascinado" por la historia que supuso la agonía del simio, al que el alcalde de Barcelona llegó a definir como "mejor ciudadano". En La tortuga de Darwin -representada por Carmen Machi-, el origen estuvo en la fotografía de una de las galápagos del famoso científico, que había cumplido 165 años. "Pensé que podía convertirse en una mujer necesitada de papeles que vende sus interesantes experiencias a cambio de los mismos. Cuando le increpan que ella no puede ser la tortuga de Darwin, la mujer dice: Sí que lo soy. Ocurre que he evolucionado".

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