"Esta pasión, este oficio, esta vida... es la que me hace ser persona"

  • El artista Santos de Veracruz inaugura esta tarde en el Baluarte de la Candelaria la exposición 'Almas bandoleras'

"Un color solo es un tono, dos, un acorde". Santos de Veracruz no se puede quitar esta sentencia de la cabeza. Así lo explica sentado en un banco del Baluarte de la Candelaria. Lleva toda la mañana trabajando. Lo delatan un par de dedos disfrazados de azul. Con uno de ellos indica la línea exacta donde se encuentra la revelación que ha incluido en el catálogo de Almas bandoleras, la exposición que inaugura esta tarde en la fortificación gaditana. "Esta pasión, este oficio, esta vida... es la que me hace ser persona", dice, mientras vuelve a señalar en el libro un enunciado parecido.

Trabaja y ríe. Santos está contento. "Tenía muchas ganas de exponer en Cádiz. Mi chica es de aquí y vengo mucho. Además, estuve en este mismo lugar con mi banda, la de Muchachito Bombo Infierno. La verdad es que la organización del centro se está portando genial", explica mientras se enciende un cigarrillo y canturrea un arranque por fandangos.

"Quiero pintar la lírica flamenca, el alma, la inmediatez de la música que consigue esa empatía con el espectador", desea el dibujante, pintor e ilustrador que persigue "la comunicación" con el aficionado "huyendo de los circuitos oficiales del arte conceptual". "Trabajo con el arte descontextualizado, es decir, que no suelo entrar en ese círculo de galerías, museos... Prefiero crear alejado de eso, más en contacto con la música, con la gente, en ambiente festivo. Creo que así entra mejor", opina.

Por ello, Almas bandoleras es un muestrario del espíritu de la obra de Santos de Veracruz. "Almas bandoleras tiene que ver con el libre pensamiento, con el disfrutar pero de forma consciente, con el tullido de corazón alegre, con la música, con el latido...", enumera. Pero también es el resumen de los dos últimos años de trabajo del pintor de Santa Coloma de Gramanet. Una producción que aparece fragmentada en tres espacios diferentes en el Baluarte de la Candelaria.

"En la sala A hemos colocado todo el trabajo que he realizado con Muchachito en los directos y en los discos. Quizás esta es mi faceta más conocida pero realmente no es representativo de todo mi trabajo", juzga. La sala B está reservada para todas las obras que están íntimamente relacionadas con el flamenco. "Hay fandangos que son sentencias que yo intento traducir en imágenes", acierta el artista que cierra la exposición en cuatro de las casamatas "con todo mi trabajo editado". De esta forma, las portadas de discos para otros grupos, las ilustraciones publicadas en Zumba y Batonga, los libros de cómics Passion y Flamenco y toda una recopilación de sus "cuadernos de viaje" aparecerán repartidos y colocados en vitrinas.

"Todo esto está hilvanado con una banda sonora" cuyas letras cuelgan "en grandes paños teñidos con los colores que yo más utilizo". Coplas de Terremoto, Fernanda de Utrera, Muchachito, La Macanita, Luis de la Pica, Chano Lobato, Las Grecas, Martirio, entre otros, componen la tremenda y potente banda sonora de Almas bandoleras.

Bueno, y Javier Ruibal, quien junto con su hijo, el percusionista Javi Ruibal, y el saxofonista de Muchachito Bombo Infierno, David Carrasco, participan en la inauguración de la muestra. A partir de las ocho y media de la tarde en la sala B, Santos tiene preparado "un verdadero teatrillo" en el que cantautor y músicos harán lo propio, mientras que el artista creará una obra efímera en una de las paredes. "Ya que no pude ser cantaor, porque nací sordo, me hice pintaor", y se mira los pies de dandy y alza la vista con una sonrisa socarrona.

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